Bandera o estado: ERC y el nacionalismo sin señera

El poder es el poder, de modo que ahora a ERC le toca esconder la bandera catalana para que el socialismo amontillado no les trate mal. Los republicanos justifican su falso sometimiento a la legislación vigente en relación con las banderas. Lo justifican pero…

Pero el plumero aparece irremediablemente por debajo de la puerta. Mientras Carod-Rovira finge pedir que se despolitice la lengua catalana para que no provoque rechazo (¡manda trillos!), Xavier Vendrell, secretario general adjunto de ERC, se presta en la web de su partido a justificar la etapa de disimulo étnico por la que atraviesa su formación:

“Los independentistas tenemos una sola bandera. Pero las sedes oficiales de la Generalitat, en cuanto que es, todavía, sólo un gobierno autonómico español, deben tener también otra. Y una afirmación y la otra son ciertas.

“¡Sería fantástico que unos metros de ropa fueran nuestro problema nacional! La presencia oficial de la bandera española [en Cataluña] es, sólo, una muestra de que el Estado español es donde estamos —todavía— integrados los catalanes y catalanas del sur de los Pirineos. La nuestra, la catalana, no es la bandera de un Estado; este sí es el auténtico problema a resolver: que no es textil ni protocolario, es de derecho internacional.

“Nuestra situación de dependencia nacional no la cambiaremos —¡ojalá!— sacando o colgando un trozo de ropa en una fachada. La cambiaremos dando pasos adelante en clave nacional y, sobre todo, al acabar consiguiendo una mayoría social y electoral favorable a la independencia. Y todavía no la tenemos. Y entonces sí que el único tema de banderas que nos deberá preocupar será el de enviar una a Bruselas y Nueva York… y enseguida una a la embajada en Madrid.

“Por esto es muy importante, —es trascendental—, que el nuevo Gobierno avance sin sacudidas para poder desplegar una política ambiciosa, socialmente y nacionalmente inclusiva, durante estos próximos años, por medio de la cual toda la ciudadanía de este país —y pensamos muy especialmente en la gente recién llegada— se encuentre aquí no sólo más cómoda, sino también compartiendo muchas más cosas en común.

“Que nuestra máxima institución actual, con sus políticas sociales y de impulso económico, genere el convencimiento de que Catalunya es un país que vale la pena. Que el nuevo impulso en el mundo de la cultura, de los medios de comunicación públicos, y de las políticas de normalización lingüística, generalicen una pertenencia nacional catalana por la cual valga la pena comprometerse colectivamente con su futuro, independiente de orígenes familiares o de procedencias territoriales. No hay otra vía posible, si queremos ser un miembro más de la Unión Europea en el futuro.”” Xavier Vendrell, Bandera o estat.

En anteriores epidosios: El catalanismo amontillado.

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Un comentario

  1. Si las palabras del tal Vendrell no son fascismo puro, que venga Dios y lo vea.
    Luego se quejan de que les llamen nazis.

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