Miniestados y mininaciones: la democracia reaccionaria

Elestadofragmentado“El Gobierno apenas si puede modificar ya nada y menos podrá en el futuro. Esto resulta contrario al pensamiento socialista o socialdemócrata, que siempre ha querido un Estado fuerte porque el Estado es el único garante de la justicia y el lugar donde anida lo poco que de democracia existe en el mundo.”

Se titula El Estado fragmentado. Modelo austro-húngaro y brote de naciones en España y en poco tiempo se ha convertido en un libro de culto. Sus autores son Francisco Sosa Wagner, doctor en Derecho y catedrático de Derecho Administrativo, e Igor Sosa Mayor, doctor en Filosofía.

Los autores de este libro parten del análisis del imperio austro-húngaro, de su funcionamiento y de sus líos lingüísticos, para examinar las actuales reformas estatutarias españolas y la crisis del concepto político de nación y de la teoría del Estado.

  • “En España, el modelo austro-húngaro, muerto hace cien años, se ha aireado a lo largo del siglo XX como una fórmula para aglutinar las distintas «naciones» de que se compondría España. La misma idea de «nación de naciones» procede del imperio austro-húngaro. Hemos querido desmontar ese mito, pues aquel pretendido modelo fraguó en un sistema político paralizado por los enfrentamientos «nacionales» y por los problemas lingüísticos. De otro lado, Austria quiso resolver sus problemas internos privilegiando a uno de sus territorios, Hungría, creando una «dualidad» que se reveló como catastrófica. “

  • “Estudiamos el modo en que se alcanzaban acuerdos entre el poder austriaco y el poder húngaro en temas económicos, financieros, de competencias etcétera. En relación con todo ello cualquier lector avisado sabrá advertir los paralelismos con algunas de las fórmulas españolas actuales.”

  • “Hacemos un análisis muy detenido del problema lingüístico. Allí demostramos el cambio que se está operando en los actuales estatutos, donde se pasa de la «cooficialidad» a la lengua «propia». Véase el ejemplo austro-húngaro para advertir la dimensión del error. Estas noticias que salen en los periódicos hoy referidas a Galicia, donde quieren galleguizar los nombres o las inscripciones de las lápidas, parece que están sacadas de nuestro libro, pues lo mismo ocurrió en aquellas latitudes. “

  • “El eslogan del PP de «España se rompe» es plenamente desacertado. España es un país muy serio, con gentes muy valiosas produciendo bienes, servicios, creando cultura… España sigue siendo la alcancía de esperanzas de que habló Pablo Neruda. Pero si España no se rompe, el Estado se fragmenta. El Estado será incapaz de hacer políticas o reformas porque se queda sin competencias: lo hemos visto con el tabaco o con las corridas de toros.”

  • “El Gobierno apenas si puede modificar ya nada y menos podrá en el futuro. Esto resulta contrario al pensamiento socialista o socialdemócrata, que siempre ha querido un Estado fuerte porque el Estado es el único garante de la justicia y el lugar donde anida lo poco que de democracia existe en el mundo. No se entiende que al Estado se le vaya despojando de sus atribuciones y encima que quienes están firmando el desguace lo hagan desde la ideología socialista con la sonrisa en los labios. Esto es lo que me parece raro.”

  • “Los sistemas federales serios como el alemán o el norteamericano -siguen siendo los verdaderos modelos- no consentirían jamás que cada parte hiciera su reforma sin haberse convenido con las demás partes, y con el todo el rumbo que se quiere tomar. En Alemania se ha cambiado levemente el modelo este verano pasado. La reforma ha consistido en modificar -en el Parlamento nacional- el contenido de algunos artículos de la Constitución, no en que cada «land» pusiera por escrito sus ocurrencias. El modelo alemán es muy complejo. Una cosa sí es cierta: el Bundesrat, o sea, el Senado de allí, Cámara de representación de los lander, ha perdido poder porque se había llegado a una situación de bloqueo de la República.”

  • “Con la incorporación de los derechos históricos estamos abriendo una vía de agua en el poder constituyente y el Estado, ya que éste renuncia al monopolio de las normas. Y renuncia, no en beneficio de una instancia identificada, sino de un arcano de hechuras indeterminadas, de un componente oculto que es como decir de un secreto teológico. El derecho histórico se convierte así en algo parecido a lo que es el elemento de sorpresa en la narrativa llamada del realismo «mágico».” (Entrevista de Francisco Sosa, coautor de El Estado Fragmentado)

El Estado fragmentado. Modelo austro-húngaro y brote de naciones en España, de Francisco Sosa Wagner e Igor Sosa Mayor, está publicado por Trotta.

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4 comentarios

  1. Estoy de acuerdo con la noción de estado que se expone. Un estado de be ser así. El problema és a qué estado pertenecer.
    Que una nación sin estado quiera dotarse de él no canvia la definición de éste (a parte de q que otros estado entiendan el suyo como imperio). Los catalanes no queremos participar en obturar el estado español, ni mucho menos. Simplemente queremos dotarnos de uno. Que lo pasen bien.
    Buenas noches.

  2. Marcus Brutus · · Responder

    “Los catalanes no queremos participar en obturar el estado español, ni mucho menos. Simplemente queremos dotarnos de uno.”
    ALGUNOS catalanes,quieres decir.No sigas identificando a “Los catalanes” con personas que piensan necesariamente lo mismo que tú,sea cual sea el tema,please.Yo tampoco escribo que “los catalanes” sean tacaños,o que “los catalanes” se miren mucho el ombligo,por ejemplo.

  3. El caso es que el único estado que puede garantizar la correlación directa con mis necesidades soy yo mismo. En Barcelona, por ejemplo, estamos viviendo una situación en la que la revuelta y liosa fragmentación discursiva imperante y el acicate del miedo a la pérdida de la identidad nacional (sea ésta la que sea) se han convertido en el contexto y en la herramienta respectivamente para vaciar de iniciativas y acciones originales al ciudadano de a pie, el ciudadano político ha dejado de ser político y ciudadano para empezar a ser dependiente y espectador. Por otro lado, y de un modo casi anecdótico, os diré que, en mi caso, el gobierno nacional-liberalista de Pujol consiguió en su momento que yo abandonara el catalán como lengua en la que expresarme libremente y ahora lo uso “para no ser cazado”. Se lo han montado de maravilla para que yo me avergüence de ser catalán en España y para que me avergüence de ser español en Cataluña. Y a esto se le llama esquizofrenia. Esquizofrenia política.

  4. Roger, escribes con faltas de ortografía y
    de expresión, hombre. Es lógico, porque lo
    haces en una lengua extranjera, ¿verdad?

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