“Es incomprensible que unos señores desde Madrid puedan impedir a unos particulares, en este caso futbolistas, que jueguen un partido. Negar el poder simbólico del deporte-espectáculo, su capacidad por forjar sentimientos de pertenencia, de modelar identidades, es propio de miopes o de cínicos antológicos.” Marçal Sintes (Avui, 6.9.07)
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