“Un presidente capaz de sostener sin ambages que la nación es sólo un término lingüístico, un asunto sujeto a discusión semántica, provocaría el pánico en la ciudadanía de cualquier país europeo. El nuestro, en cambio, lo dice con una escalofriante naturalidad mientras sus socios nacionalistas le pegan tirones y mordiscos a la manta del Estado.” Ignacio Camacho (ABC, 3.7.05)
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