La nueva aportación zapatera a la deconstrucción de España

“Catalunya se ha convertido en un gran agujero por donde el Estado español se cuela y desaparece”.

Hasta ahora considerábamos que en la legislatura presidida por Rodríguez el proceso de desmembramiento del Estado se ha debido a la funesta combinación de varios factores: la endeblez ideológica y la vacuidad del discurso del secretario general del PSOE, un hombre de inteligencia y formación a todas luces manifiestamente mejorable; su inesperado triunfo, del todo imprevisible para el propio interesado tal como han demostrado los hechos; su absoluta falta de proyecto de alcance nacional, sustituido por una política del corto plazo basada en el eslogan y decidida a partir del sondeo puntual; y su debilidad parlamentaria.

De los rasgos anteriormente expresados (seguramente insuficientes) vienen los lodos en los que chapoteamos: ruptura de la soberanía nacional si el TC no lo remedia, quiebra de facto del vigente sistema constitucional y colapso del poder judicial y del Tribunal Constitucional. A consecuencia de todo ello España no se romperá físicamente, no se partirá mañana o pasado mañana (¿cuántas veces habrá que explicitar tanta obviedad?), pero las condiciones para que se rompa como nación ya han sido creadas.

Sin embargo todo lo que puede empeorar, terminará siendo funesto, y Rodríguez es la representación viva del aserto. Con su política ha permitido que los nacionalismos pasaran de reclamar reformas estatutarias a exigir referendos de autodeterminación. Y aunque parecía difícil superar semejante marca, ha logrado llegar todavía más lejos: con su inmensa torpeza en la gestión, con la nulidad andante que es ese consejo de ministros formado por inútiles reconocidos y cobardes redomados, está logrando engrosar la nómina de los etnicistas.

Las chapuzas reiteradas, el regodeo en el error, la insistencia en mantener las equivocaciones, se han convertido en la práctica habitual del gobierno socialista. Y lo que está sucediendo en Cataluña es la culminación de esta práctica, que arranca en el inicio mismo de esta legislatura de los torpes. Contradicciones, decisiones equivocadas, precipitaciones, novatadas (injustificables tras el segundo año de mandato), políticas contradictorias, todo ello ha caracterizado la gestión del PSOE de Rodríguez. Y ahora en Cataluña vemos los resultados en forma de monumental chapuza.

Con ello Rodríguez le ha hecho el más grande de los favores al nacionalismo. El político que ha hecho más por engordar el número de desafectos al sistema y por aumentar el de simpatizantes con la idea de la autodeterminación no es Pepe Carod, ni Ibarretxe, ni Arzallus, ni Puigcercós, ni Otegi, ni Maragall. Es José Luís Rodríguez Zapatero. Ningún partido nacionalista ha favorecido las ansias secesionistas tanto como el PSOE. El domingo pasado, en El Periódico se podía leer esta frase:

“Catalunya se ha convertido en un gran agujero por donde el Estado español se cuela y desaparece”.

Desde hace semanas, la prensa que se publica en Cataluña, esto es, la prensa nacionalista, recoge expresiones de este tipo, que firman desde nombres rimbombantes del nacionalismo hasta lectores hartos de aguantar, pasando por no nacionalistas igualmente cabreados.

Hasta ahora la labor depredadora del nacionalismo apenas obtenía resultados. Los convencidos eran lo que eran y poco más. Pero con esta nueva fase del zapaterismo, que podríamos definir como la gestión chapucera para cabrear al mayor número posible de ciudadanos durante el mayor tiempo posible, la situación ha cambiado. El nacionalismo siempre ha señalado a los ciudadanos que el camino para poder circular por Cataluña del punto A al punto B pasa por la independencia. Ahora Rodríguez y su inacabable torpeza echan a los nacionalistas la mano que estos necesitaban para convencer a la gente de semejante patraña.

Rodríguez no solo ha roto la soberanía nacional. Además, su inutilidad a la hora de gestionar se ha convertido en la mejor fábrica de secesionistas que el KKK catalanista jamás pudiera haber soñado.

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2 comentarios

  1. Soy catalán y es box populi que Aznar creaba más independentistas con su actitud que ZP con sus políticas.
    Si los dos los crean (separatistas), no será a nuestro pesar un problema estructural? Más allá de la crítica fácil al nacionalismo y ciertas personas…

  2. No confundamos un eslogan oficial mil veces repetido con “box populi”. De vox populi nada.
    Y Rodríguez no crea separatistas, los alimenta, que no es lo mismo.

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