¿No llueve? ¡Pues me pido la independencia!

Isabel-Clara-SimoLlego tarde al trabajo, en consecuencia pido la independencia. Ese fue el lema que airearon los secesionistas catalanes hace algunas semanas, cuando el AVE todavía no había llegado a Barcelona. Hoy renuevan consignas de la mano de uno de los miembros más insignes del KKK catalanista.

 

Ya no luce como antaño. Los cambios de dirección en el panfleto secesionista Avui, que no se vende pero recibe sustanciosas subvenciones del gobierno regional catalán, han dado con los huesos de Isabel Clara Simó poco menos que en la calle. Antes publicaba una columna todos los días, el texto más cómico y estrafalario de la prensa española. Hoy aparece un día a la semana. Todo pasa. Pero algo queda. Su peculiar forma de entender las razones que asisten a los secesionistas. ¿Que no llueve y la sequía se muestra implacable? ¡Pues pidamos la independencia!

 

Con una Cataluña convertida en estado (en este caso, estadito), la pedestre escritora cree que no habría sequía. O algo así:

 

“No llueve. Y, como somos una colonia, en la metrópoli nos dicen qué debemos hacer y qué no. Encima, si escuchas los noticiarios españoles, te dicen el tiempo que hará en ‘las distintas regiones españolas’ y entonces mencionan Catalunya, por ejemplo. Es decir, que incluso nos faltan al respeto constitucional.”  Isabel Clara Simó, La pluja i el cervell.

 

Nuestra oscura Simó está triste. No solo porque ni llueve, ni ha llegado la independencia, ni se la espera. Está triste porque ella escribe en catalán y según dice:

 

“Para ser alguien en las letras catalanas hay que escribir en español” (¡sic!).

 

Me temo, mi no admirada señora, que lo mismo sucede con el resto de las actividades culturales que se desarrollan en Cataluña y son merecedoras de tal nombre. ¿Por qué será?

 

También está triste madame Simó porque ella quisiera vivir en un mundo sin subvenciones, o al menos eso quiere que creamos, pero…:

 

“No es posible ninguna literatura en el mundo sin apoyo institucional”.

 

Escribiendo en clave étnica, como es el caso, resulta en efecto imposible vivir sin subvenciones. ¿Viviría usted del periodismo, como lleva haciendo desde hace tantos años, si no fuera por el dinero de los ciudadanos que la Generalidad catalana desvía a panfletos como los que usted frecuenta? Que se sepa, Eduardo Mendoza o Juan Marsé, por citar autores catalanes (aunque usted no los considere como tales), no reciben subvenciones de ningún género por escribir. En cambio no hay ningún autor nacionalista que no viva del cuento (en este caso, en su forma de peculio público), ni en Cataluña, ni en el País Vasco, ni en Baleares, ni en Galicia.

 

En episodios anteriores:

 La ilustración pertenece al instituto Ramon Llull.

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