¿A qué le llaman libertad?

"Garantizar la libertad de todos, de los que creen y de los que no creen, sin imposiciones, sin dogmas", eso dijo la vicepresidenta del gobierno de los socialistas al anunciar la modificación de la Ley de Libertad Religiosa.

Como sucede con este tipo de propuestas, el PSOE mueve los cubiletes a modo de trilero sin la menor intención de destapar dónde está la bolita. En otras palabras, sospecho que no piensa alterar sustancialmente las relaciones Iglesia-Estado. Porque no se trata tanto de eso como de agitar las aguas, de armar el lío para disimular su desastrosa gestión en otros ámbitos, la economía, la educación, la Justicia, el paro, la inmigración, etc.

Pero ir por la vida de demagogo tiene siempre consecuencias graves. Cuando Azaña dijo aquello de: “Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano”, sus seguidores empezaron a quemar conventos, iglesias y todo lo se les puso por delante. Bien, no exageremos, las cosas son distintas, ahora tenemos un gobierno democrático que sabe ejercer como tal, y no al modo republicano. Claro. Por eso después de que la vicepresidenta lanzara su globo sonda revanchista…

Hace algunas semanas entré en una librería del centro de la ciudad, uno de esos escasos lugares merecedores de tal nombre, es decir, un comercio especializado únicamente en libros y bien surtido. Quería hacerme con el último trabajo de Robert Kagan, de modo que me dirigí a la segunda planta, donde se encuentra la sección de política.

Como no andaba sobrado de tiempo, cuando salí del ascensor requerí a uno de los empleados. “Política está al fondo, a la izquierda”. Allí dirigí mis pasos. Pero para llegar al lugar donde esperaba encontrar mi libro, tuve que cruzar la sección de religión. Frente a los libros cuidadosamente ordenados en los anaqueles, esta librería ha dispuesto mesas en las que el comprador puede encontrar con mayor facilidad las más recientes novedades de cada uno de los géneros.

En la mesa dedicada a libros religiosos los títulos expuestos eran los siguientes: Por qué no podemos ser cristianos y menos aún católicos, Por qué nos salimos, Dios no es bueno, Los espías del Papa, Los pésimos ejemplos de Dios, La Biblia del ateo. Había además un ejemplar del Corán, un libro de Hans Küng y varios ejemplares de J.J. Benítez e Iker Jiménez.

“Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano”. O sea, "garantizar la libertad de todos, de los que creen y los que no creen, sin imposiciones de nadie, sin dogmas."

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