OPINION La independencia como v ía para el saqueo de las arcas públicas

Después de marear la perdiz identitaria durante décadas, los nacionalistas muestran su carácter más genuino: el afán depredador. Porque nunca se ha tratado de defender unos derechos históricos más o menos inventados, ni de acabar con la inexistente agresión del "estado español" hacia algunas regiones, siempre las mismas. De lo que se trata en realidad es de quedarse con la mayor cantidad posible del dinero procedente de la caja de todos.

El verdadero fin del nacionalismo se nos ha mostrado en los últimos días en su apariencia más cruda con los 126 coches oficiales de que dispone el gobierno regional catalán, cifra ante la cual el coste del tuneado del automóvil de don Ernest Benach se queda ridículo; o con los dos millones de euros destinados a decorar el despacho del presidente regional gallego; o con los 480 millones de euros destinados al adoctrinamiento nacionalista a través de la televisión regional catalana.

Ancho de tragaderas, el nacionalismo ve la paja en el ojo ajeno pero hace verdaderas filigranas para hacer a un lado la viga del propio. Solo así se puede sobrevivir a tanto cinismo institucional en Cataluña, donde los medios de comunicación se apresuran a defender lo indefendible porque, más allá de la retórica identitaria, lo que se persigue es el expolio de los Presupuestos Generales del Estado.

Para el nacionalismo, los gastos suntuarios de sus dirigentes están más que justificados con la excusa de la "construcción nacional". Así analizan los creadores de opinión etnicistas el despilfarro nacionalista:

En España hay muchas personas que piensan que es una aberración que en Catalunya se hable una lengua oficial diferente de la española. O que es un disparate que tengamos instituciones propias. Y que se sienten ofendidas cuando se les explica que los políticos electos que presiden las instituciones catalanas se desplazan con coches oficiales de un cierto nivel, equipados incluso con una mesita plegable porque puedan teclear el portátil. ¡Qué se han creído estos catalanes malgastadores, que no paran de pedir más dinero y más competencias!

No es extraño pues que los medios españoles echen leña al fuego. La cantidad de tinta que han hecho derramar los extras del coche oficial del Presidente del Parlamento es un índice de la magnitud del problema que ha puesto de manifiesto: la profundidad de nuestra dependencia de España. (Francesc Codina, Extras i luxes)

Este texto fue publicado como un "análisis político" por el periódico barcelonés Avui, medio subvencionado generosamente desde el gobierno regional catalán.

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