Joan Carretero: el hombre que cobraba antes de que el dinero existiera

32.000 euros como director del hospital de La Cerdaña. Esa es la cantidad percibida por Joan Carretero, ex consejero del gobierno regional catalán.  El problema es que el hospital no se empieza a construir hasta el mes que viene.  Así son de peculiares los ingresos del hombre llamado a renovar las esencias del nacionalismo, incluido el económico, desde las filas de su grupito de acción étnica.

Entre sus seguidores de Reagrupament Independentista, que así se llama el cortejo que le acompaña, Carretero aparece como el campeón de la austeridad. En sus intervenciones públicas siempre ha hecho alarde de ello y ha arremetido duramente contra los políticos que derrochan el dinero de los ciudadanos.

En la página web del citado Reagrupament Independentista se puede leer que, gracias a la acción decidida de Carretero, los gastos protocolarios y de propaganda de la consejería de Gobernación, que dirigió durante el primer tripartito, se redujeron en dos millones de euros. Es más. Cuando tenía que visitar algún pueblo pequeño, conducía su propio coche oficial para no tener que gastar dinero en chófer (que, por otro lado, es de plantilla y cobra lo mismo trabaje o no). Y se hizo instalar una cama al lado del despacho para no derrochar el dinero del contribuyente en hoteles:

Joan Carretero tuvo siempre presente la dignidad del cargo que ejercía en el gobierno de su país. (Elogi de l’austeritat)

A pesar de tan ajetreada agenda, el consejero de Gobernación supo exprimir su tiempo al máximo para poder dedicarse incluso a actividades culturales. Por ejemplo la inauguración de la magna exposición Muntanyes en rebellia. Hug Roger III i la fi de la Catalunya comtal. Al susodicho Hugo III, un noble de irrelevante papel histórico, que jamás habría superado la barrera del anonimato sin el dinero nacionalista, se le pudo dedicar incluso un año: l’Any Hug Roger III. Con cargo al contribuyente.

Cuando dejó de servir a su "país" en la citada consejería, Joan Carretero siguió dando muestras de su elogiada austeridad. En estos momentos, este líder del secesionismo catalanista percibe unos emolumentos de 97.000 euros por dos horas diarias de trabajo en la sanidad pública catalana, sector que, con razón, el nacionalismo utiliza como ejemplo de la extrema necesidad en que se encuentran las arcas públicas catalanas y como argumento para reclamar, tras las balanzas fiscales, más de ese dinero que en otras regiones se malgasta.

Esa escasez de dinero y el expolio continuado que España practica sobre la caja registradora de la Generalidad catalana impulsaron a Carretero, que en 2004 fue acusado de prevaricación, a crear su pequeño cortijo, Reagrupament Independentista, desde el que propugna su solución para los problemas económicos del "país". En un texto titulado El Temps i la raó la exponía de esta manera:

Los partidos catalanes pretenden que la actualización del sistema de financiación implique un ligero respiro para las exhaustas finanzas de la Generalitat. La cosa pinta mal. Por eso convendría ir preparando el inevitable conflicto político con el Estado, única vía para escapar de este callejón sin salida con que España tiene acorralada a Cataluña. Con la dignidad, las ideas claras y el coraje que la situación del país requiere. (Avui, 28.8.08)

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