¿Cuántos ministerios de Asuntos Exteriores estamos pagando?

La IX Reunión de Alto Nivel Hispano-Marroqui a celebrar en Madrid contará con la presencia de los representantes de los gobiernos regionales de Canarias y Andalucía. Las dos delegaciones tienen confirmada su asistencia a la cumbre.

En octubre pasado, el nacionalista canario Paulino Rivero solicitó por carta a Rodríguez Zapatero su participación en el encuentro, al que el año pasado había sido invitado el anterior presidente regional canario.

El gobierno de la nación ha comunicado que los objetivos de este encuentro son la profundización de las relaciones entre ambos Estados, el seguimiento de los asuntos que conciernen a los dos países y el análisis de  proyectos de interés para ambos.

Qué pintan en esa reunión las dos autonomías es asunto que el Ministerio de Asuntos Exteriores no ha aclarado.
Existen numerosos precedentes de participación de representantes de administraciones regionales en las relaciones internacionales de la nación.

En el momento en que Rodríguez Zapatero, en la pasada legislatura, abrió la puerta a la presencia de miembros de la Generalidad catalana en reuniones bilaterales con Francia, las reuniones internacionales de España se han convertido en una procesión de banderitas de paisitos inexistentes, debidamente escoltadas por cargos electos deseosos de disfrutar de sus dietas y funcionarios regionales en número indeterminado.

Numerosos países han expresado en reiteradas ocasiones al gobierno socialista su deseo de que las delegaciones regionales no asistan, o permanezcan en la antesala y aparezcan tan solo para hacerse la foto. Pero el espectáculo internacional de nuestro país desde que proliferan "naciones" por doquier es ya difícil de controlar porque el Gobierno necesita garantizarse el apoyo de los nacionalistas y a la oposición se le han olvidado las ideas que estuvo defendiendo durante años.

Frente a esta situación, sorprende que el progresismo nacionalista que gobierna la nación y algunas autonomías continúe jactándose de que el país no se ha roto. Resulta cuando menos delicado hablar de unidad nacional cuando el Gobierno no puede acudir a un encuentro internacional solo, mientras existen 17 presupuestos regionales destinados a "relaciones exteriores".
O cuando una empresa ha de cargar con tantas normativas, reglamentos, decretos y regulaciones como delegaciones tenga en un mismo (supuesto) mercado.
O cuando una institución pública, un parlamento regional, por ejemplo, contrata intérpretes de español en España, como ha sucedido en varias autonomías.

El ciudadano que se queda en paro en la localidad madrileña de Aranjuez y acude a su oficina de desempleo en busca de ofertas de trabajo, recibirá todo tipo de detalles acerca de posibles puestos vacantes en toda la provincia de Madrid. Pero si hay doscientas plazas vacantes en Ocaña, a escasos 16 kilómetros de su lugar de residencia, nunca tendrá conocimiento de ello. Porque Ocaña pertenece a la provincia de Toledo y eso es otra autonomía.
Cuando algunos pretenden que España no se está rompiendo, ¿a qué se refieren? Tal vez tendrá que aparecer una grieta en medio de la Península para que dejen de engañarse (o de engañarnos).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s