Sal a la calle con un Rosario en las manos

"Lo nuestro no es un conformismo llorón de victimismo, acoso y derribo, sino la comparecencia firme y clara. Sin presunción y con mucha humildad, pero con fortaleza y sin ambigüedades".

Esto no se puede decir en España hoy:

Siempre es necesario vigilar para evitar de raíz actitudes, palabras, estrategias y todo lo que pudiera dar pábulo a las confrontaciones que puedan acabar siendo violentas.

Esto, por supuesto, tampoco:

Es necesario cultivar el espíritu de reconciliación, sacrificado y generoso, que presidió la vida social y política en los años llamados de la transición a la democracia. A veces es necesario saber olvidar. No por ignorancia o cobardía, sino en virtud de una voluntad de reconciliación y de perdón verdaderamente responsable y fuerte; una voluntad basada en los altos ideales de la paz que se alimenta de la justicia, de la libertad y ¿por qué no decirlo? del perdón y del amor fraterno.

Ni esto:

A los jóvenes hay que liberarlos, en cuanto sea posible, de los lastres del pasado, no cargándolos con viejas rencillas y rencores, sino ayudándoles a fortalecer la voluntad de plena concordia y de amistad, capaz de unir pacíficamente las personas, las familias y las comunidades que integran y conforman la España actual. 

Ni tampoco esto:

Como la economía está tejida también de relaciones humanas libremente decididas, ninguna situación económica puede ser entendida como fruto de leyes inexorables totalmente ajenas al comportamiento humano. En tiempos de crisis, como en tiempos de bonanza, es necesario prestar atención a las responsabilidades morales de los actores sociales, que, de uno u otro modo, somos todos.

Son algunos fragmentos del discurso inaugural de la XCII asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española, pronunciado esta mañana por el Cardenal Rouco.

Hasta hace bien poco, cada vez que un obispo o la CEE hacían público algún texto para ayudar a los católicos españoles, la reacción era de crítica furibunda. Hoy las cosas han cambiado. Mantenemos lo de furibunda pero el sustantivo es otro, más parecido al macartismo. Han resucitado al inquisidor. Y yo, encerrado en una iglesia.

Creo que el silencio, o la discreción, son actitudes que empiezan a resultar ¿inmorales? En todo caso alguien podría estar tomándolas por posturas vergonzantes y cobardes. O lo que es peor, por indiferencia o asentimiento. Y ni la caridad, ni la otra mejilla son actitudes pusilánimes, así que… Hasta aquí hemos llegado. Al menos yo.

A partir de ahora, siempre que salga a la calle lo haré con un rosario en las manos. No es gran cosa, lo sé. Pero habrá uno menos en la calle escondiéndose (dentro de las iglesias todos somos muy valientes). Y conociendo al inquisidor (una vez caminé de su mano), me da que no se va a sentir muy cómodo si empieza a ver por la calle a gente con rosarios.

 

  • Permaneced en silencio, después hablad y decid al mundo: no podemos callar lo que sabemos. (Benedicto XVI en Lourdes septiembre 2008)

 

  • Se habla del acoso a la Iglesia católica, de limitación de derechos, del incumplimiento de acuerdos, de burdas agresiones a los sentimientos religiosos… Lo cual es cierto y hasta podemos sentirnos molestos los católicos. Ahora bien, lo nuestro no es un conformismo llorón de victimismo, acoso y derribo, sino la comparecencia firme y clara del testigo, del mártir, de quien confiesa su fe abierta y llanamente, sin presunción y con mucha humildad, pero con fortaleza y sin ambigüedades. (Cardenal Carlos Amigo Vallejo, A lo grande. Publicado en ABC, 15.8.08)

 

  • Vivimos momentos en que la fe puede ser tolerada, como en la Roma del Imperio, si se somete a los emperadores. (Cardenal Antonio Cañizares, inauguración de los los cursos de verano 2008, Universidad Rey Juan Carlos)

 

  • La discriminación y la intolerancia hacia los cristianos debe afrontarse con la misma determinación con la que se combaten el antisemitismo y la islamofobia. (Monseñor Dominique Mamberti, conferencia Protección y derecho de la libertad religiosa, Rimini 2008)

 

  • Fuera las envidias, las ambiciones y los repliegues sobre sí mismas de las comunidades cristianas: hay que tejer una trama solidaria para la evangelización. (Cardenal Jean Marie Lustiger)

 

  • Aun cuando todo el género humano concluyera de forma definitiva que el Sol se mueve y que la Tierra está en reposo, no por esos razonamientos el Sol se movería un ápice de su lugar, y esas conclusiones seguirían siendo falsas y erróneas para siempre. (David Hume, 1742)

 

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