ENTREVISTA Ricardo Bened í: ” El nacionalismo controla buena parte de la patronal vasca “

"No me siento protegido por el Gobierno de Ibarretxe, me siento protegido por mis escoltas. Yo no siento cerca al Gobierno vasco."

Ricardo Benedí recibió en 2004 el galardón al mejor empresario del año. Es presidente de la Sociedad de Empresarios Vascos y vive con escolta desde hace años:

He recibido cuatro cartas de ETA, la última en diciembre de 2006. Nunca he pagado ni lo haré. No lo haría ni aunque me dijesen «danos uno euro y nunca más te volveremos a chantajear».

Pagan muchos, pero nadie lo dice porque es un delito. Lo habitual es que los empresarios, como el resto de la sociedad, miremos para otro lado y hagamos como que no pasa nada.

Ignacio Uría era un hombre de 71 años, respetado y querido en su pueblo. En Azpeitia todos se conocen y él se sentía y se comportaba como uno más. Nunca pensó que ETA le iba a elegir como víctima ni que los de su pueblo próximos a ETA le traicionarían e informarían de que era una víctima fácil.

Quienes conocían a la víctima, quienes jugaban con él a las cartas, han comentado que era un señor muy bueno y que no se merecía eso. Pero no se les ha oído decir que hay que acabar con ETA. ¿Cómo no va a tener miedo la gente? ¡Y más en el Goierri guipuzcoano! Tiene miedo de que la maten o, simplemente, de que señalen su negocio con una diana. Hay mucha presión social. ETA no son sólo los comandos.

En las reuniones de la patronal vasca todo el mundo evita hablar de esto porque puede perjudicar a sus negocios. Una buena parte de la cúpula de la patronal vasca está controlada por el nacionalismo vasco. Y los que no son nacionalistas actúan de manera inteligente, se mantienen en sus puestos sin evidenciar su condición de no nacionalista. Al menos de esa manera conseguimos evitar que ellos copen todos los puestos de dirección y responsabilidad en la patronal.

No me siento protegido por el Gobierno de Ibarretxe, me siento protegido por mis escoltas. Yo no siento cerca al Gobierno vasco. Como empresario, participo en sus programas y he recibido ayudas por mis iniciativas empresariales. Pero en materia de seguridad no le he sentido nunca a mi lado.

Si el Gobierno vasco se propusiera de verdad terminar con ETA, se conseguiría en muy poco tiempo. Pero ese propósito no existe porque comparten los mismos objetivos políticos y porque prima la idea de que los de ETA son vascos, descarriados, pero vascos. Los nacionalistas democráticos condenan los asesinatos, claro, pero no se implican de una manera decidida y comprometida en la lucha contra la banda terrorista. ETA sigue haciéndoles el trabajo sucio.

¿Cómo podemos permitir que los filoetarras sigan en las instituciones si es verdad que queremos acabar con el terrorismo? Uno acaba por no creerse ya nada de lo que dicen los políticos. Hace poco nos prometían que iban a sacar a todos los de ANV de los ayuntamientos con mociones de censura, y aquello se quedó en nada. Pasará lo mismo con lo que ahora nos prometen. Tiempo al tiempo.

Los nacionalistas son los que tienen más responsabilidad en que no hayamos ya acabado con ETA. Pero los socialistas vascos tampoco han tenido ni tienen un comportamiento ejemplar.

El PP es hoy como un café descafeinado. Parece que Rajoy se ha creído eso de que es el crispador de la vida política y se ha acomplejado. El PP ha cambiado, pero cuidado con jugar con fuego porque pueden encontrarse con una fuga de votos al partido de Rosa Diez o con que la gente prefiera quedarse en su casa antes de ir a votarles. Mientras, enfrente hay un Gobierno que es el rey de la propaganda. Suspendo al señor Rajoy, pero le doy mejor nota que al señor Zapatero, que es un demagogo que no dice nunca la verdad.

ETA no se va a disolver jamás como consecuencia de una negociación. Rodríguez Zapatero debe haber aprendido ya la lección de que la única posibilidad de acabar con el terrorismo es yendo de la mano del señor Rajoy y con toda la fuerza del Estado de Derecho. Ojalá me equivoque, pero me temo que el PSOE ya está pensando en hacer de nuevo de las suyas. España es una democracia, mal gestionada en estos momentos, pero una democracia, y vencerá al terror.

Aquí estamos divididos en dos colectivos y te tratan en función de si perteneces a uno o a otro. Ni siquiera los vascos somos todos iguales. Están los buenos vascos, los nacionalistas; y los malos, los no nacionalistas.

La verdad es que esto tiene muy difícil arreglo. Hay que obligar al PNV a renunciar a la demagogia y exigirle un comportamiento democrático de verdad. Hay muchas otras cosas que cambiar, pero quizás una de las fundamentales es reformar el sistema educativo. En la escuela pública vasca y en la mayoría de las ikastolas, públicas y privadas, se está enseñando a los niños a odiar a los españoles que viven al sur de Vitoria. Y si ésa es la semilla que plantamos, ¿qué vamos a esperar de esas generaciones?

La dignidad me impide rendirme. Soy vasco y no me quiero desarraigar. Soy una persona libre y mi mujer y mis hijos también. Ésta es nuestra tierra y tenemos derecho a vivir en ella. Quienes no tienen derecho a vivir aquí son los que matan y los que extorsionan. (Publicado en La Razón, 6.12.08)

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