OPINION El BNG quiere un Institut d ’Estudis Catalans


"Un Instituto que dé promoción de nuestra lengua y cultura en el exterior, con delegaciones por todo el mundo"

El BNG quiere un Institut d’Estudis Catalans

M. Vidal Santos

Se puede caracterizar el Estado de las autonomías por muchas cosas. La más frecuente es su querencia clonadora. Las nuevas 17 oligarquías que la transición dio en crear tienen como rango distintivo el gusto por duplicar instituciones, cargos, organismos, prebendas y por supuesto gastos.

Y cuando la casta autonómica está cruzada con un espécimen nacionalista, la clonación resulta inacabable.
Con motivo de la tómbola que los partidos organizan cada vez que acuden a las urnas, Anxo Quintana, el líder del xenófobo Bloque Nacionalista Galego, ha descubierto que ellos todavía no tienen Institut d’Estudis Catalans, ese organismo que, bajo la apariencia de la actividad cultural, está destinado en las regiones identitarias a irritar al vecino y a enfrentar a los ciudadanos de distintas regiones.

Quintana ha asegurado que, en caso de mantenerse en el poder, su partido promoverá la creación de una cosa llamada Instituto Castelao:

Un Instituto Castelao que dé promoción de nuestra lengua y cultura en el exterior y que sea un lugar de puertas abiertas para enseñarla a los demás, con delegaciones por todo el mundo.

En otras palabras, un poco más de clientelismo, unos cientos de funcionarios más, unos millones de euros detraídos de la inversión productiva, unas docenas de cómplices colocados en las distintas sedes y nuevas partidas de dinero público gastadas en lujosos edificios alquilados o comprados en el resto de España y en países extranjeros.

La experiencia del Institut d’Estudis Catalans promovido por el nacionalismo catalán demuestra que este tipo de instituciones regionales ni estudian, ni actúan como institutos. Se trata en todos los casos de operaciones anexionistas (en el caso catalán, con respecto a la Comunidad Valenciana, Aragón, Francia y Baleares) y de procedimientos para achicar dinero público hacia las formaciones nacionalistas.

El gobierno de la austeridad, como calificaba Emilio Pérez Touriño a la Xunta de despachos y parque móvil, se dispone pues a embarcarse en una nueva operación de despilfarro con cargo al contribuyente.
Sucede que en España los gastos identitarios de las autonomías todavía no están tipificados.

Más información en Institut d’Estudis Catalans, argumentos para la persecución lingüística.

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