La corrupción del PP valenciano

Haberla, hayla. Y en enormes cantidades. Solo que El País no
llama corrupción a lo que para algunos es la forma más acabada del
encanallamiento de la acción política. Y ahí el PP valenciano, con Camps
a la cabeza, es un campeón.

Tengo para mi que Camps no es un tipo que meta la mano en la caja.
Pero hoy ya nadie pone en este país la mano en el fuego por nada. Menos
por un político. Y además corrupción no es solo robar dinero, aunque
algunos medios se empeñen en considerarlo de esa manera tan restrictiva.

Por otro lado, nuestro sistema político tiende a crear estructuras de
corrupción política en todas partes. La estructura autonómica, con
oligarquías regionales dedicadas a la queja permanente (“¡Madrid!”) y
jamás son corresponsables con el gobierno central de nada, favorece la
permanencia de los mismos partidos en el poder durante décadas. Y eso
provoca corrupción.

Más caldo de cultivo para la corrupción. El sistema electoral
favorece la proliferación de partidillos cuya existencia no se entiende
sin la posibilidad de pillar del dinero público, desde los nacionalistas
a los regionalistas, pasando por las más que sospechosas listas
“independientes”, los GIL y demás basura.
Y si a todo ello unimos el funcionamiento de los partidos, las
condiciones para que la corrupción prolifere no podrían ser más
favorables.

Las formaciones políticas tienen en nuestro país un poder omnímodo.
Llegan a todas partes y todo lo pueden gracias a que los electos solo
tienen que responder ante el aparato de su partido, jamás ante el
elector.
La combinación de ambos elementos lastra nuestro sistema democrático,
aleja peligrosamente la vida política de la vida real de los ciudadanos y
provoca la aparición de comportamientos corruptos.

De modo que no pongamos la mano en el fuego por la inocencia de
Camps, ni de ningún partido, mientras mantengamos el actual sistema
electoral, la estructura administrativa autonómica y el funcionamiento
interno totalitario de los partidos políticos.

Hay además en las formaciones políticas otros comportamientos
próximos a la corrupción. Por ejemplo, la dejación de los propios
principios.

Durante años y años de poder, el PP valenciano ha impulsado una
sociedad acomodaticia, donde los valores más apreciados no son los de la
excelencia y el esfuerzo, sino los de la fiesta y la indolencia. Una
sociedad penetrada por el izquierdismo y el nacionalismo, “ideas” que
impregnan las estructuras educativas y culturales de la Comunidad
Valenciana.

El PP de la Comunidad Valenciana ha gobernado sin interrupción desde
1995. Durante todo este tiempo ha ostentado el poder en casi todos los
ámbitos. Controla la inmensa mayoría de los medios de comunicación, y de
qué manera. Es dueño de ayuntamientos y diputaciones, y de todas las
empresas públicas. También de importantes parcelas del sector
financiero. Pero a pesar de su inmenso poder, de sus recursos y del
tiempo que lleva ejerciendo el primero y gozando de los segundos, ha
perdido estrepitosamente la batalla de las ideas. Es más, ni siquiera se
ha atrevido nunca a platearla.

Al PP valenciano le sucede como al nacional: tiene miedo y está
podrido de complejos. Y salvo algún período concreto y puntual en
tiempos de Aznar, jamás ha estado a la altura de sus bases.

Pero hay otra corrupción. Mucho peor, en mi opinión, que la de robar o
traicionar los propios principios:

  • La Comunidad Valenciana lidera el ranking de abortos por medio de
    la píldora RU-486 de toda España.
  • La Comunidad Valenciana es el paraíso de los abortorios. Las
    empresas dedicadas al exterminio de seres humanos previo pago se
    multiplican en las tres provincias.
  • En la Comunidad Valenciana, y con el apoyo de la Generalidad
    gobernada por el PP y el respaldo de las subvenciones públicas, se
    destruyen ingentes cantidades de embriones con la excusa de curar
    enfermedades que en ningún lugar civilizado del mundo se tratan con
    semejantes procedimientos.
  • Con el mismo apoyo y el mismo dinero público, el PP de la Comunidad
    Valenciana patrocina la clonación
    de seres humanos
    y contrata a personas que en otros países dejaron
    su rastro de desprestigio científico.

Por supuesto que hay corrupción en el PP valenciano. Y de esa que no se
lava a base de ruedas de prensa con la guardia de corps al lado.

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