Frankenstein empieza a desmontar a su criatura

Empieza otra noche de cuchillos largos, de depuraciones, tan genuinamente de izquierdas, de destrucción de lo que construiste. Dicen que perro no come perro. En el caso de los socialistas nunca ha sido cierto. La izquierda tiene querencia histórica por el canibalismo.

Los apátridas empiezan a acuchillarse unos a otros. Es un rito periódico, una pulsión que lleva escrita el ADN de su ideología, construida en base a una depuración tras otra. Incluso le pusieron un nombre: materialismo dialéctico.

Lenin lo instituyó aplicando los libros sagrados del mediocre economista renano. Stalin perfeccionó la técnica. Y a partir de él, ni un solo representante de la izquierda con poder ha renunciado jamás a aplicarla.

En nuestros días, con más o menos disimulo según el continente que te haya tocado en suerte, todos se han esmerado. Desde Pol Pot a Felipe González, pasando por los Castro o Enver Hoxha, la cuchillada periódica a los contrarios, convertidos en grupo a exterminar, viene a recordar que en el socialismo, tan próximo en sus orígenes (la clase social redentora) al nacionalismo (la patria redentora) y al racismo (la raza redentora), hay un componente genocida del que ni el más pintado puede librarse.

Víctor Frankenstein, ese viejo PSOE expulsado de Ingolstadt por la criatura que había creado, ha decidido empezar a desarmar al monstruo. El felipismo más genuino (y convengamos en ello, infinitamente más presentable que la criatura, a pesar de sus manos manchadas de sangre y dinero sucio) ha echado mano de sus artes tradicionales y empieza a seccionar miembros y a repartir estopa.

En su laboratorio, Víctor Frankenstein prepara el instrumental y afila los bisturís. En esta ocasión no será una batalla desigual, ni tan sucia como la que terminó con el exterminio de José Borrell. Frente al viejo PSOE y El País, en esta ocasión está el nuevo PSOE y Público. Es decir, el poder y la televisión. No hay color. A la criatura le sobran recursos para merendarse otra vez a la vieja guardia. Solo que.

Solo que la criatura está ya tocada de muerte, y el doctor Frankenstein lo sabe. El tiempo juega a su favor. Y en España, hoy, el tiempo es algo que va a toda velocidad.

Rajoy y los dirigentes del Partido Popular creen que ellos son los beneficiarios de ese paso supersónico del calendario, que desde la primavera parece un acelerador de partículas. Bendita ingenuidad de una derecha que todavía no ha entendido quiénes somos, de dónde venimos y a dónde no queremos ir de ninguna de las maneras.

Se van a repartir el pastel otra vez. Mientras el PP coquetea con PRISA, dispuesta a ofrecer acuerdos al diablo con tal de frenar el declive de las viejas guardias, ellos se frotan las manos. Felipe es un maestro en estos menesteres. Durante más de una década mantuvo al PP sujeto, la correa al cuello. La ataba a la entrada de su despacho para que la oposición de entonces creyera que lo suyo era colaborar en la gobernabilidad del Estado, cuando no se trataba más que de poner la oreja detrás de la puerta.

Hoy vuelve a ser lo mismo. Dejarán al PP arañar un poco a la criatura. Un editorial aquí, un caso de corrupción zapaterista allá, un chismorreo sobre la familia del presidente (¿te acuerdas, Borrell?), un titular de Bono que delate su renovada ambición. Mientras tanto ellos tomarán el bisturí y buscarán la yugular cuando les convenga, como les convenga y con quien les convenga.

Y luego, cuando la oposición se disponga a cantar victoria, volverán a quitarle el suelo que pisa y del laboratorio saldrá la nueva criatura. Y los ciudadanos se aferrarán al prefabricado mesías como se agarraron al anterior, porque no queremos milongas sino que la selección vuelva a jugar como antes, y que los niños puedan pegar al maestro cuando toque, y que el Estado denomine derechos a todos mis antojos.

Aunque las cosas podrían ser distintas. Bastaría con que los benditos ingenuos se dieran cuenta de que nadie les llevará nunca a Ingolstadt. Salvo como cadáveres reciclables.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s