A la sombra de la canallada, florecen los canallas

6a00d8341c561c53ef0133eca75b08970b-800wiBaltasar Garzón en la sede de la Comisión por la
Memoria de la provincia de Buenos Aires (2001).

A propósito de la llamada memoria histórica, la crispación no ha
hecho más que empezar. No tanto la crispación política, que cada día nos
concierne menos, como la derivada del incumplimiento de las promesas
del Gobierno para con aquellos que reclaman enterrar a los suyos en un
lugar digno.


En su primera legislatura, Zapatero
prometió a quienes reclaman la recuperación de sus antepasados que
pondría el Estado al servicio de esta causa. Pero el tiempo pasa incluso
para los cínicos, y la realidad termina imponiéndose. No es tan fácil
utilizar a los muertos para reescribir la historia. Mucho menos para
justificar los desmanes del presente. Los cadáveres se resisten a la
manipulación.

Entre los partidarios de abrir fosas hay
revanchistas y personajes indignos que, incapaces de lograr respaldo en
el campo abierto de la contienda electoral, recurren a subterfugios.
Pero también hay personas honestas que solo piden los restos de los
suyos. Y familias bienintencionadas que habían preferido olvidar el
pasado, pero a los que este gobierno y sus jueces han revuelto la
memoria.

El lío que ha armado Zapatero (también) con este asunto
no se arregla desde el gobierno socialista, que trata ahora de limitar
los supuestos derechos que alentó durante la primera legislatura entre
quienes quieren recuperar cadáveres en las cunetas.

Ni se arregla
desde una oposición que no ha logrado articular ni una sola idea
coherente al respecto, y en cuanto oye la expresión “memoria histórica”
compone el gesto de haber sido pillada fusilando a alguien.

A los
primeros les sobra la soberbia del revanchista. A los segundos,
toneladas de complejos: han terminado creyéndose, como dice la
izquierda, que formaron parte de los pelotones de fusilamiento.

Pero
quedan las personas. Siempre las personas. ¿Quién le dice ahora a la
doliente familia de un fusilado en el 36, convencida de que el cuerpo de
su antepasado está bajo la tapia del cementerio, que donde dije digo,
digo ahora que ya veremos?

El proyecto Zapatero contiene el
germen de la destrucción de la vida colectiva, de la convivencia. Hace
10 años, el 36 era para los ciudadanos tan solo, por fin, un tema para
escribir rentables libros; o el recuerdo de viejas historias familiares
que los más mayores, a veces, narran con la voz de narrar viejos mitos; o
la publicidad de los fascículos todos los años, en septiembre; o la
anacrónica retórica de cuatro ancianos que se proclaman republicanos y
se manifiestan cada 14 de abril en el pasillo de una asociación que
nadie conoce. El muerto al hoyo. 

Hoy, gracias a los experimentos
sociales de Zapatero, el 36 parece que fue lo que sucedió un cuarto de
hora antes de que empezara la guerra de Irak. Y la gente busca a sus
muertos como si todavía los fuera a encontrar calientes. ¿Cómo no van a
estar dolidos, rabiosos, encolerizados, si les han hecho sentir que
tamaña barbaridad es posible?

Y a la sombra de la canallada,
florecen los canallas. Hoy reaparece Adolfo Pérez Esquivel (“La
negociación con ETA es una asignatura pendiente
”), preguntándose “qué
se quiere ocultar en España
” con el juicio a Baltasar Garzón.
Francesco Cossiga, paradigma del político italiano corrupto, premio
Sabino Arana, amigo de etarras, partidario de la independencia de las
tres provincias vascas. Federico Mayor Zaragoza, el hombre fundación,
antaño miembro de los gobiernos de Franco, hoy capo de la alianza de
civilizaciones. Agitadores de comisiones de dignidades y verdades.
Vividores de dinero público. Buitres que juegan con los sentimientos.
Carroñeros de la Historia.

La responsabilidad histórica que ha
contraído el jefe de la banda, Zapatero, no tiene parangón. Desde 1975,
en nuestro país ha habido mucho disparatado, pero nadie lanzó a la
nación al precipicio tan conscientemente.

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5 comentarios

  1. Todo ha sido, por un puñado de votos, haciendo un símil con aquella película. La película terminaba con un carro lleno de muertos y me temo que aquí vamos a acabar igual.
    Lo que pasa es que a los protagonistas les da igual, siempre les da igual, cuando las cosas se pone muy feas, se van al extranjero.
    pero en el fondo la culpa la tenemos nosotros, nos han enconatado como a vulgares serpientes y ahora hacemos cosas que si las hubieramos hecho hace unos años nos escupiríamos en nuestra propia cara, si fuera posible.
    ¿Acaso nos es vil y rastrero salir llorando por unos huesos de hace 70 años que son de un familiar más o menos lejano? Y todo por llevarse un dinero.
    ¿Es que la gente no se da cuenta que con tanto odio no vamos a ninguna parte buena? ¿O es que los odios no se habían superado hace mucho? ¿O es que la gente piensa que va a llevarse las propiedades de los fachas por la cara? ¿Tan estúpida se ha vuelto la gente?

  2. ¿En serio piensan que van a encontrar los cadáveres después de 75 años? Ya no quedará más que polvo. Además, la mayoría de ellos ni se sabe dónde cayeron, ni de un bando ni del otro. Esta polémica es absurda.

  3. María: No es correcto lo que dices.Si los cadáveres existen y no hay motivo de especial degradación, ni tan sólo cien años bastan para que los huesos se descompongan. En excavaciones de osteo-arqueología, he encontrado tibias con sarcomas de la Edad Media (S.IX), incluso a cinco madres embarazadas, con gran parte del esqueleto de los fetos a la altura uterina. (La cabeza no se conservaba, pero sí las extremidades, columna vertebral, coxis… Era algo conmovedor.)(S IV, Íberos, plaza vella, Tarrasa )
    Precisamente, es por esto que no hay modo de probar científicamente el motivo de que aparecieran dos latas, en lugar del supuiesto cuerpo de Federico García Lorca, en el lugar donde se exhumó.
    Vamos a ver, seamos serios: Estos cuerpos no van a hablar, sino que en ellos se encontrarían vestigios que los forenses pueden interpretar. Por ejemplo, una bala: Al cuerpo le dispararon. Una prueba de balística puede decirnos si a bocajarro (Lo que podría ser suicidio) o a distancia (Lo que podría ser fusilamiento o asesinato,) Pero ¿Por parte de quién? (Las balas no llevan escrito el nombre del que las dispara).
    Sucede que se miran unas fosas en concreto, pero no TODAS las existentes. Pasa también que muchas víctimas de la guerra fueron sacerdotes quemados vivos, sin ningún tiro. ¿Por qué no se miran estos cuerpos?.
    Va a resultar hipocresía que no se investiguen los restos humanos de las clínicas abortistas -que son absolutamente recientes- y se vayan a buscar los de la guerra, pero eso sí, sólo de un bando.
    Además, ¿Qué garantías de verdaderas conclusiones fiables nos dan? (Ya su intención es más que dudosa).

  4. Yo creo que estos desalmados sólo buscan confrontación porque si de verdad quieren sacar la memoria histórica, deberian también proteger la memeoria histórica de los que murieron incitados por personajes Como los que están manipulando hoy la historia.
    En una guerra civil hay dos bandos y los dos cometen atrocidades, porque la guerra es eso la sinrazón, y esto nos está empujando este gobierno que de seguir así hará que se repita la historia trágica de España.
    Basta ya de manipular a quienes no vivimos aquel horror para beneficiarse políticamente, porque la mentira, hará que vuelva a repetirse, mientras que si se cuenta tal y como fue todos pondrán empeño en REPARAR.

  5. ¿Qué más dará tener una tibia en casa con una bala de un bisabuelo que murió hace 75 años? Sigue siendo absurdo.

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