¿En que piensa la izquierda cuando habla de “una gran iniciativa restauradora”?

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Nuestra izquierda, cada vez más agresiva, se muestra está dispuesta a
todo con tal de preservar sus privilegios. Y la progresía no se va a
detener ante los jueces del Tribunal Supremo, como no se detuvo ante la
democracia durante las lamentables jornadas de marzo de 2004.


Histeria es la expresión que mejor define la apología de los
presuntos delitos cometidos por Garzón, con que Pilar Bardem y sus
colegas obsequiaron ayer a la ciudadanía. A gritos y un tanto
descompuesta, la señora Bardem ("No
soy de los de la ceja y a quien lo diga, lo mato
") afirmó que la
intención de los miembros del Tribunal Supremo de juzgar los presuntos
delitos cometidos por Garzón constituye el peor escándalo desde el 23 F.

Junto a ella, los miembros de la “cultura” de la ceja se mostraban a
la altura de su cabecilla y aseguraban que van a hacer del caso Garzón
algo similar a lo que hicieron con la guerra de Irak.

Pocas horas
antes, en el mismo lugar, una universidad antaño centro del
conocimiento y del culto a la razón y a la verdad, los sindicatos y una
nutrida y selecta representación del PSOE y de IU jaleaban declaraciones
del mismo jaez:

“Ha llegado el momento de una gran iniciativa
restauradora. España necesita una transición ética y moral.”

Qué
alcance tiene la expresión “una gran iniciativa restauradora” en boca de
un dirigente de la izquierda española, es asunto que convendría aclarar
a la mayor brevedad posible. Porque en nombre de la ética y de la
moral, esa misma izquierda está cometiendo ya las mayores atrocidades
sin descomponer la figura.

Lo que se percibe tras la histeria y
las consignas de los acalorados participantes en los actos de ayer
resulta preocupante. En la rabia no contenida de la señora Bardem; en
las lamentables alusiones de
Pedro Almodóvar
a un implicado en tres crímenes; y en las
apelaciones a la ética y a la moral de los sindicalistas, aflora un
rencor que empieza a parecerse demasiado al odio.

Resulta muy
difícil entender el extraño resentimiento de personajes que no han sido
nunca víctimas de ninguna opresión, ni han sido perseguidos por injustos
motivos, ni han conocido la miseria, ni malviven a causa de la
persecución política.

Roza lo inexplicable el comportamiento de
quienes, como ellos, tienen una gran responsabilidad porque sus palabras
llegan a muchos y marcan criterios en la opinión pública.

¿De
qué atroz campo de exterminio han escapado quienes transmiten con su
mirada semejante rencor?

¿De qué páramo de la ignorancia proceden
quienes consideran que la Historia empezó diez minutos antes de que
ellos aparecieran en escena?

Con franqueza, mi país empieza a
darme miedo.

En episodios anteriores:

¿Tiene Falange algún derecho?

La izquierda y las estrategias de destrucción

Danos
la vida que llevas dentro y nosotros te la cambiaremos por tus sueños

Más:

Víctor Gago en Mueve el culete por Intereconomía

JCastro en Dos mentiras del progrerojerío puestas al descubierto por el caso Garzón

Elentir en Libertad de expresión para Intereconomía

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4 comentarios

  1. Es cierto. Se trata de la cultura del odio y no hay razón alguna que lo justifique.

  2. Este artículo es una verdadera basura, España no ha superado la mal llamada transición y no será así hasta que se haga justicia a los crimenes del franquismo que son de lesa humanidad ya que siguieron después de la Guerra Civil llegando hasta la misma transición, y nuestra Democracia no es tal, hasta que se liquide estos asuntos pendientes y podamos todos avanzar sin odios ni vueltas atrás cada uno con su pensamiento, mientras tanto la derecha española debe de demostrar que está dispuesta a ser verdaderamente demócrata y demostrarlo con hechos.Entonces los españoles podremos mirarnos todos sin rencor.

  3. Estimado Jose Luis, primero habría que hacer justicia a los crímenes de la Segunda República. Una vez juzgados estos crímenes, podrían explicarse, sin apasionamientos, de forma objetiva, las razones que llevaron al que fuera un leal republicano en el 34, en Asturias, Francisco Franco, a levantarse en el 36 contra una República degenerada, totalitaria y revolucionaria. La derecha (no esta del PP, sino la auténtica), ya demostró, con hechos, en la guerra, su generosa disposición a luchar por una verdadera sociedad de hombres y mujeres libres, entorpeciendo la terrorífica dictadura que traían los hombres-mujeres-masa. Yo comprendo que duela a las izquierdas el hecho de que la transición a la democracia viniera de la mano de la derecha que ganó, gracias a Dios, esa guerra. Sí, fue la derecha la que marcó los tiempos, los de la guerra primero y los de la paz después. Por eso las izquierdas ZP piden ahora revancha, quiero decir, otra transición. Y para basura, la que vomitan por su boca esos eternos y obsesos perdedores, hombres-mujeres-masa, indigestos de odio y de rencor.

  4. Ante tu pregunta que figura como título en el post, sólo se me ocurre contestarte: en dar un vuelco a España. De hecho ya lo llevan haciendo hace tiempo.
    Sólo les falta el golpe de gracia final.
    Ayer noche y despues de ver lo acontecido en la Universidad de Medicina de Madrid cuando un ex fiscal y demás comparsas atacaron a la Justicia Española, sentí miedo por primera vez.
    Me recordó lo que pasaba en el año 1934 y siguientes.
    Y me ha chocado Miguel tu frase final: “Con franqueza, mi país empieza a darme miedo”, tan acorde con mi pensamiento.
    Lo peor: Veo que los españoles, pase lo que pase, no reaccionan, y esto sí es francamente preocupante.
    Un afectuoso saludo.

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