“El ordenamiento constitucional no conoce otra nación que la española”

El estatuto de Zapatero y Mas nunca superará la prueba del Constitucional
Es mucho peor de lo que habíamos imaginado. En el estatuto catalán
no debe haber nada aprovechable cuando, a juicio del Tribunal
Constitucional, ni siquiera con el reconocimiento explícito de “la
indisoluble unidad de la nación española”, el texto  puede recibir el
plácet. 

La propuesta de sentencia que el Tribunal
Constitucional rechazó recogía varias menciones explícitas a la unidad
indisoluble de España y rechazaba clara y reiteradamente el pretendido
carácter “nacional” de las cuatro provincias catalanas. Pero ni aun así
superó la votación de los magistrados.

El fundamento jurídico 12
de la propuesta de sentencia sobre el estatuto de Cataluña, que fue
rechazada por seis votos a cuatro, negaba también los símbolos con que
el nacionalismo quiere alejar a la región de España y dejaba claro que
el preámbulo del estatuto no sirve absolutamente para nada.

Ni así coló.

Hoy el diario El País
ha filtrado el núcleo fundamental de la propuesta de sentencia
rechazada. Muchos de los ciudadanos catalanes que nos sentimos
traicionados por los redactores de ese lamentable texto hubiéramos
firmado la resolución derrotada. Pero a pesar de dejar muy claras las
cosas, y a pesar del formidable lío que han montado los nacionalistas
de todos los partidos, desde el PSOE a los secesionistas, el Tribunal
Constitucional sigue sin considerar legal esa norma.

El cúmulo
de irregularidades y de ataques a la Constitución del texto del
nacionalismo, que estos años de tránsito por el TC están evidenciando,
no será aprobado ni siquiera renovando por completo el TC, como quieren
los etnicistas. Zapatero mandó el marrón a los magistrados, pero
ninguno quiere aparecer como cómplice de una derogación de facto de la
Constitución por la puerta de atrás.

Ni con mayoría
“progresista”, como la que hay hoy en el Constitucional, ni de ninguna otra forma será posible dar
el visto bueno al reaccionario proyecto estatutario de los etnicistas.

_________________________________

Este es el fundamento jurídico 12 de la propuesta de sentencia sobre el estatuto de Cataluña:

“Los
términos nación y realidad nacional referidos a Cataluña utilizados en
el Preámbulo carecen de eficacia jurídica interpretativa y el término
"nacionales" del artículo octavo sólo puede ser entendido en el sentido
simbólico antes expuesto referido a Cataluña, sin que quepa su empleo
respecto de realidad jurídica como la propia Comunidad Autónoma,
integrada en la indisoluble unidad de la nación española.

La
nación que aquí importa es única y exclusivamente la nación en
jurídico-constitucional. Y en ese específico sentido el ordenamiento
constitucional español no conoce otra que la nación española, con cuya
mención arranca el Preámbulo de la Constitución, que dice fundamentarse
en su indisoluble unidad (artículo 2) y con la que se cualifica
expresamente a la soberanía que, ejercida por el pueblo como su único
titular reconocido (artículo 1.2), se ha manifestado como voluntad
constituyente en los preceptos positivos de la Constitución española.

En
el contexto del Estado democrático instaurado por la Constitución es
obvio que, como tenemos reiterado, caben cuantas ideas quieran
defenderse sin recurrir a la infracción de los procedimientos,
instaurados por el ordenamiento para la formación de la voluntad
general expresa en las leyes. Y cabe, en particular, la defensa de las
concepciones ideológicas que, basadas en un determinado entendimiento
de la realidad social, cultural y política, pretendan para una
determinada colectividad la condición de comunidad nacional, incluso
como principio desde el que procurar la conformación de una voluntad
constitucionalmente legitimada para, mediante la oportuna e inexcusable
reforma de la Constitución, traducir ese entendimiento en una realidad
jurídica. En tanto, sin embargo, ello no ocurra, las normas del
ordenamiento no pueden inducir siquiera al equívoco en punto a la
"indisoluble unidad de la nación española" proclamada en el artículo 2
de la Constitución, pues en ningún caso pueden reclamar para sí otra
legitimidad que la que resulta de la Constitución proclamada por la
voluntad de esa nación, ni pueden tampoco, al amparo de una polisemia
por completo irrelevante en el contexto jurídico que, para el poder
público, es el único al que constitucionalmente ha de atenderse,
referir el término nación a otro sujeto que no sea el pueblo titular de
la soberanía.

La referencia del artículo 8 a los símbolos
nacionales de Cataluña (…) ha de quedar pues, desprovista de alcance
jurídico interpretativo la mención del preámbulo a la realidad nacional
de Cataluña y a la declaración del Parlamento de Cataluña sobre la
nación catalana. Esa mención, por lo demás, en cuanto tiene de
expresión de una circunstancia histórica, es en sí misma jurídicamente
intrascendente.

Los términos nación y realidad nacional
referidos a Cataluña utilizados en el Preámbulo carecen de eficacia
jurídica interpretativa y el término 'nacionales' del artículo 8 sólo
puede ser entendido en el sentido simbólico antes expuesto referido a
Cataluña, sin que quepa su empleo respecto de realidad jurídica como la
propia Comunidad Autónoma, integrada en la indisoluble unidad de la
nación española.”

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