Cuando España reza o protesta, Zapatero huye

Hoy los ciudadanos han salido a la calle para protestar otra vez junto a las víctimas del terrorismo y para rezar con Benedicto XVI. Zapatero no puede soportar ni lo uno ni lo otro y se ha largado. Como siempre que olfatea problemas.


Tampoco debería sorprendernos. Estuvo dos años huyendo de los problemas económicos. ¿Por qué iba a ser distinto hoy?

Siempre me han gustado los relatos cíclicos. Me refiero a los que empiezan y terminan de la misma manera, o en el mismo sitio, o con la misma escena. La de Zapatero es una historia que me repele, pero me reconforta comprobar que quien empezó acorralando a los católicos y atacando a las víctimas del terrorismo, acaba huyendo cuando los católicos vuelven a ocupar la calle para rezar y las víctimas del terrorismo llenan las plazas para recuperar la iniciativa política.

Hay días en que reconforta vivir aquí. (Pocos, es cierto.)

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8 comentarios

  1. Ideas Populares, S.A. · · Responder

    7/10/10

    Entre las frases pronunciadas con motivo del evento,(rebelión cívica de ayer) figura “cargarse de golpe el Estado de Derecho”, relativa a la negociación con ETA. Este tipo de etiquetas, vulgaridades o simplezas, proviene del indebido uso de los sesos, desgracia que, para su vergüenza, sufre gran cantidad de comentaristas públicos. En primer lugar, el Estado de Derecho es un recuerdo en el mejor de los casos, tanto en nuestro país como en el mundo, donde se ve cada día que Leyes, Constituciones, acuerdos internacionales u otras normas políticas tradicionalmente operativas, son pisoteadas sin miramiento alguno ante la estupefacta mirada de la ciudadanía. En segundo lugar, es el Estado actual, el vigente, el realmente existente, quien ha venido anulando el Derecho desde hace mucho tiempo. Dicho de otra forma: las Leyes, con la Constitución a la cabeza, han sido preteridas, retorcidas, vulneradas, despreciadas, y a la vez, el aparato de Justicia responsable de evitarlo, ha estado colaborando para perpetrar esa constante violación. Todo ese conjunto delincuente, que es lo que se conoce como “Estado”, se convirtió hace mucho en un prevaricador montaje para camuflar criminales fechorías y sangrantes delitos asociados. Las pruebas palmarias de todo eso son los acontecimientos políticos que se han venido produciendo en los últimos años, aunque interpretados a la luz de los hechos y no de quimeras sazonadas con sermones y lamentos.
    La idea de que el Estado es el criminal, y su consecuencia política inevitable que consiste en la necesidad de recambiarlo por completo, es la que trata de ocultarse de forma deliberada o también por inconsciencia e inconsecuencia de algunos mal llamados liberales, pero es tan inútil el intento como ponerle al sol un sombrero, pues sin que nadie lo caliente ni desee, el actual Estado se deshace como la manteca y la sociedad no tiene más salida que inaugurar uno flamante, si es que quiere sobrevivir a esta invasión que la ataca. Naturalmente que a su debido tiempo, será la fuerza ciudadana quién levante el próximo Estado prescindiendo de los actuales enemigos de la Nación, cosa a la que tanto temen los ilusos asustados por el rumbo que anuncian las evidencias. Lo sucesivo consistirá en comprobar cómo prosigue la práctica real de tal proceso histórico y hasta los más ingenuos acabarán por verlo aunque sucumban espantados por el susto; pero será para mejor, pues peor cada vez es más difícil estar y más imposible vivir.

  2. 06/11/2010 en 11:25
    Es evidente que el Maligno está acorralado en su antro. (¡Se rinda de una vez coño!) El observador atento, contempla cómo una y otra vez se repite la jugada, ora sea con el tema del escondite, ora con la exigencia de la democracia por todas partes, ora con los sainetes de las primarias, ora con partidillos de regional o regiones con partidillos, ora con cualquier acontecimiento político, sufrido para sorpresa y amargura en estos últimos tiempos, por los nacionales patrióticos.
    Es la secuencia del ascenso histórico a una mejor sociedad, donde sus protagonistas (y actores principales: la ciudadanía mundial) deben ir asimilando por partes, ritmos y tiempos, la conciencia de lo ocurrente en la realidad y el camino de sus soluciones. Para esa escuela y su aula internacional, es sumamente instructivo el grotesco espectáculo de abyectos políticos que se contempla en abierto y para todos los públicos. El paisaje oficial semeja el rictus macabro de una terrorífica comedia o una increíble pesadilla vampiresca, ante miríadas de ojos paralizados de asombro.
    Por otra parte, este bucle de sucesos transcurre dentro de una espiral: precipitándose el enemigo al fondo del vórtice, ascendiendo como la espuma la cólera ciudadana (para creyentes divina), y por final, acelerándose con creciente frecuencia el curso de las cosas públicas. No cabe duda de que la nación está próxima a sublimarse sea en tiempo, forma, volumen o historia. Y todo eso acabará por espabilar a los retrasados del curso mentalizador en España.
    Dado que el secreto de tanto embrollo nacional es esencialmente el que una banda mínima de incapaces, ladrones y criminales conocidos por “la casta”, pretende seguir perjudicando y chuleando a millones de personas, no pueden, ni saben, ni quieren, hacer más que lo que vienen haciendo. Y es de notable lógica que cada numerito les salga peor porque cada vez tienen más miedo, además de estar pensando porqué agujero se podrán escapar de tanto desafuero. (Buen ejemplo el de Montilla, besando la rojigualda de rodillas para hacerse perdonar).
    Pero por si sola no basta la ristra de esperpentos de la política oficial para despertar al pueblo llano, además de sus capas más preclaras e informadas de la grave situación patria. Es necesario además que el malestar vital de la sociedad en sus variadas formas y diversos prismas, recojan de paso y a escala, venideras y severas necesidades materiales como los servicios sociales o el hambre, que se imponga mayor ira en el primer plano de la millonaria panorámica de los españoles, que el foco apunte con mayor claridad al drama, que el paisanaje patriótico sea infinito al fin. Y será entonces cuando en un armonioso acto de inmensa alegría y tremendo jolgorio, la Nación Española Moderna proclamará que ha llegado para quedarse definitivamente, será entonces cuando todas las ratas hayan desaparecido y, tras los escarceos de rigor bélico, será llegada la hora de ponerse a trabajar constructivamente para el bien común.
    Mientras tanto, disfrutaremos con un entremés de locas carreras de locos y locas.

  3. No creo que la solución sea acabar con el estado. La mayoría de los experimentos en ese sentido han sido un profundo fracaso. Hay que reformar el estado desde dentro, devolviéndole el protagonismo a los ciudadanos.

  4. Democrata(Rael9 · · Responder

    Tambien han protestado por la venida del Papa, que no por mucho ignorar una parte de la verdad deja de estar hay

  5. La solución no está en ninguna cabeza, sino en los hechos tozudos, constantes, sangrantes, crecientes e irrefutables. Y para experimientos el que anda realizando en nuestra patria el odiado por el pueblo, laboratorio nacional de la historia según el quinqui monclovino, donde unos pocos criminales quieren acabar con la civilización, la nación, la democracia, la libertad y con sus principales protagonistas los ciudadanos, a los que no dejan ni nacer siquiera. Quien no lo vea así debe graduarse la vista con urgencia si es patriota, o adquirir gafas adecuadas a los tiempos, porque si no en muy breve espacio de tiempo esos invidentes serán confundidos con los enemigos de la especie humana. Y eso si que va a ser malo y sin precedentes conocidos.

  6. Zapatero ha preferido la guerra que estar entre nosotros. Está claro que no tiene la conciencia tranquila. Por cierto: Hacía más de cinco años que no paseaba el Citröen por Afganistán. No vendrá de una semana.

  7. Rael: Aplícate el cuento sobre la verdad, que acostumbras a tomar por la parte periférica, ignorando la más importante de ella. (Y a veces, la conexión con la realidad.)
    No obstante, tienes razón, tanto en esto como en lo de las protestas: Las hubo, con sus consecuentes gastos, que pagaremos todos los ciudadanos, ya que estaba evidentemente subvencionada por instancias políticas. ¿Por qué no te quejas de este tipo de gastos, que también acarrea el viaje del Papa?.
    No sé cómo funciona tu manera de analizar los presupuestos, pero al parecer, ves como muy bueno que en cuatro gatos se gaste una partida enorme y como malo que en multitudes, se gasten cuatro chavos.

  8. Sí pero se va rezar con Obama, el muy L de C

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