ZP / APR / CC: PSOE

Hay quien parece muy contento con la retirada de Zapatero, pero por más que lo intento, yo no veo el menor motivo de alegría en la noticia.

En el PSOE no ha habido el menor atisbo de rectificación, mucho menos de cambio. Tan solo han anunciado que no quieren ver más a Zapatero por el puente de mando. Ya no veremos más a ZP. Pero seguirá APR, o CC, o quien le sustituya. Seguimos viendo PSOE.

Persiste esa formación que, cuantas veces ha tenido la oportunidad, ha empeñado todos sus esfuerzos en la destrucción de la nación, esto es, de los principios y valores que conforman nuestra convivencia, de los vínculos que nos unen, de la historia que nos ha traído hasta aquí y del futuro común que podríamos esperar.

En los años de la dictadura de Primo de Rivera, en las postrimerías del reinado de Alfonso XIII, durante la segunda república y a lo largo de estos treinta años de semidemocracia, la actividad principal del PSOE ha sido la de socavar los cimientos de la democracia por la vía de destruir la propia convivencia.

Ese proyecto de destrucción que el PSOE pone en práctica cada vez que los ciudadanos le dan la oportunidad de hacerlo, permanece entero, de principio a fin, listo para ser aplicado ahora por quien logre colocarse en el lugar que hasta ahora ocupaba Zapatero. ¿De qué habríamos de alegrarnos?

Tampoco hay motivos de alegría si miramos hacia otros lugares en busca de asidero. El proyecto Zapatero, que ha sido siempre el genuino proyecto socialista, ha calado hasta tal punto en la actual dirección del Partido Popular que hoy apenas percibiríamos un cambio en el Gobierno de la nación si en Moncloa estuviera Mariano Rajoy.

Las leyes más destructivas de la etapa Zapatero pasarán a formar parte del corpus legislativo de las legislaturas populares. El PP no derogará nada, ni siquiera modificará sustancialmente los aspectos más agresivos de la legislación socialista. Sus dirigentes no engañan a nadie: ya han reconocido que ese va a ser su comportamiento cuando lleguen al Gobierno.

El proyecto destructivo del PSOE sigue sin tener alternativa por incomparecencia de quienes deberían encabezarla. Ciudadanos no faltarían, ni manos para sostenerla. Pero nadie quiere dar el paso al frente. Nadie quiere levantar la bandera de la regeneración. Los pocos dirigentes sociales y políticos que podrían tener alguna posibilidad de articular a su alrededor esa alternativa, se muestran perezosos.

En esta hora del esfuerzo crítico, el más urgente, en esta hora del sacrificio personal y de la generosidad máxima, nuestra clase política vuelve a demostrar que jamás estuvo tan averiada.

No hay motivos para congratularse de la marcha de Zapatero: se va sabiendo que su proyecto ha triunfado porque quien podría hacerle frente renuncia a su propio proyecto y porque los ciudadanos no parece que estemos por la labor: la mayoría todavía cree que esto se arregla con unas elecciones.

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7 comentarios

  1. Con tu permiso, copio y pego en mi blog… se puede decir más alto…. pero más claro es imposible. Enhorabuena

  2. Muchas gracias, R.R.

  3. El daño no es la ruina, porque el dinero lo mismo que se va vuelve. El daño es la ruina moral a la que nos ha sometido y que hemos aceptado como una cosa natural.
    La herencia del Sr Rodríguez no está en las huchas vacías, está en el BOE, en unas leyes inícuas que van a perdurar.
    Porque el presunto sucesor no va a tocar ni una coma, cuando en realidad debería, en su primer acto de gobierno, anular todas las leyes, normas, reglamentos, etc, en resumen todo lo publicado en el BOE por este gobierno y comenzar a legislar desde Aznar, que tampoco fue gran cosa, pero no es cuestión de comenzar en las Siete Partidas.
    Lo cierto es que visto lo visto, si tuviera unos años menos, me largaba a otro país, porque este no tiene arreglo.

  4. Quiero pensar que no comparto tus reflexiones, pero me cuesta mucho esfuerzo.
    Magnífica frase final, Miguel.

  5. Efectivamente, la marcha de Zapatero sólo significa que no tendremos que ver su cara a todas horas, pero en el fondo no tiene importancia.

  6. Juana de Arco · · Responder

    Al 100% contigo Miguel.
    Pero a los “perezosos” los podemos movilizar ¿no?. ¿Porqué no nos ponemos manos a la obra?

  7. APR es un astuto sibilino, en cuanto a CC, ¿qué español votaría a una persona catalana como presidenta de España? ¿No fue ésta la que dijo eso de, “Esta puta España?.

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