Sexo, libertad religiosa y laicismo

La presión obsesiva sobre la moralidad condena la emancipación afectivo-sexual de la juventud y su libertad sexual”, predica desde la comodidad de la cultura subvencionada el representante “religioso” del lobby gay. “La religión es una creencia y la laicidad, un principio”, afirma rotundo desde la Fundación Ferrer y Guardia uno de los teóricos del laicismo.


El Gobierno del PSOE otorgó en 2010 subvenciones destinadas a "actividades de promoción de la libertad religiosa" a entidades tan experimentas en asuntos de libertad y religión como la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y la asociación laicista Europa Laica, creadora del caldo de cultivo teórico que en la calle se traduce luego en agresiones a los creyentes.

En el último año, otro de los beneficiados con el desvío de dinero público ha sido la Fundación Ferrer y Guardia, grupo que participa de la misma urdimbre que los anteriormente mencionados. A esta muy laicista sociedad de socorros progresistas mutuos ha encargado recientemente el Ejecutivo por persona interpuesta un estudio sobre la religiosidad de los jóvenes españoles.

La absoluta congruencia de estas decisiones refleja fielmente la idea que de conceptos como libertad y fe tiene el PSOE. Algún día conoceremos la cuantía exacta del dinero público desviado por el Gobierno socialista a sectores sexistas y laicistas. Comprobemos ahora algunos de sus frutos.

Los recursos de todos desviados a los grupos laicistas y sexistas tienen como finalidad la elaboración de un corpus teórico de justifique el adoctrinamiento en el sistema educativo y los privilegios de todo orden que reciben las mencionadas minorías. Los grupos sexistas y laicistas, promotores unos de la “genitalización” obligatoria en las aulas y otros de mantener a raya a los creyentes, si es preciso a palos, destinan estos fondos a confeccionar sorprendentes argumentarios de apariencia académica y razonamientos inverosímiles.

Con el título de Jóvenes y laicidad, la Revista de Estudios de Juventud, que edita el Instituto de la Juventud (Injuve), dependiente del Ministerio de Sanidad (más dinero público), dedicó uno de sus números a analizar la religiosidad de la juventud española. Entre los autores de los distintos artículos figuraban miembros de universidades “progresistas” y nacionalistas, el representante “religioso” de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales y un miembro de la Fundación Ferrer y Guardia.

Santiago Castellà es profesor de Universidad Rovira i Virgili. Su artículo llevaba por título Educación y laicidad: algunas reflexiones sobre los impedimentos a la laicidad en la educación derivados de los acuerdos concordatarios de España con la Santa Sede:

  • “El control y la influencia que la Iglesia católica mantiene sobre la educación en España no se debe a la libre elección de los padres sino al diseño de la oferta pública, a la santa coacción y a las torticeras artimañas legales que encuentran en un poder político asustadizo y escasamente ilustrado en los valores republicanos el caldo de cultivo para perpetuar su sistema de dominación ideológico.”
  • “La Constitución no proscribe los grupos ademocráticos (entre los cuales hallamos a la mayoría de confesiones religiosas), pero es innegable que tales grupos no forman parte del cuerpo central de la vida colectiva diseñada por la Constitución ni son los instrumentos más adecuados para la difusión de sus valores, dado que no los han interiorizado como rectores de su propio comportamiento.”
  • “Entre la nostalgia tradicionalista del sometimiento clerical y la apuesta liberal por la autonomía personal, la Constitución no toma la vía del medio, sino que considera la emancipación de los ciudadanos como un imperativo constitucional.”
  • “Cualquier tipo de policía de las buenas costumbres es contraria al valor de libertad, al libre desarrollo de la personalidad y a la libertad ideológica, así como al sistema axiológico de una sociedad abierta.
  • “El principio de laicidad no excluye a las religiones ni las combate, sino que las integra en la Ciudad, otorgándoles una patente democrática. El mecanismo que utiliza la laicidad es el sometimiento de las confesiones religiosas a la Ley, dejando el control de este sometimiento, como ocurre con cualquier persona, en manos de jueces y tribunales.”
  • “No tiene sentido oponer los conceptos de Estado aconfesional y de Estado laico, como si fueran distintos o contradictorios, atribuyendo falsamente a la Constitución la opción por el primero de ellos. El debate sobre esta pretendida e inexistente dualidad es, a lo sumo, una cortina de humo para dificultar la interpretación sistemática de la Constitución que lleva con naturalidad a la afirmación de la vigencia del principio de laicidad.”
  • “La distinción entre educación y formación religiosa y moral se cumple adecuadamente si se reserva la primera a la escuela y la segunda al templo o a las instituciones confesionales y no confesionales, en el bien entendido de que la ética civil, la construida sobre los valores comunes y compartidos, pertenece al ámbito de la educación.”
  • “Las universidades públicas han sido y son templos laicos de la ciencia, viejas víctimas de la intolerancia clerical (…) Las universidades públicas han de cumplir con rigor este requisito de no permitir en su seno la práctica del culto en espacios privativos y excluyentes.”
  • “Los centros de culto no pueden justificarse en el seno de las administraciones públicas como el remedio de una necesidad de los creyentes.”
  • “La enseñanza de la religión y la transmisión catequética son incompatibles con la idea misma de la universidad.“
  • “El principio de laicidad aconseja que algunas universidades públicas, sin interferencia eclesiástica, creen facultades de teología, destinadas a la formación voluntaria de los ministros de todas las religiones (…) Los títulos serían únicos, de carácter estatal, como ocurre con las ciencias, las letras, las técnicas y las artes, y admitirían especialidades correspondientes a cada credo o convicción.”
  • “La pretensión de establecer un supuesto diálogo entre la religión y la laicidad sugerida desde alguna instancia eclesiástica es, simplemente, irrealizable. La religión es una creencia y la laicidad, un principio.”

Juan Antonio Férriz Papi es uno de los teóricos de la FELGTB. Es “coordinador de asuntos religiosos” de este lobby gay y defiende posiciones moderadas y tolerantes hacia la Iglesia católica. Moderadas y tolerantes de acuerdo con los parámetros de la FELGTB. Con el título de Libertad sexual y laicidad, Férriz Papi publicó un análisis de las relaciones entre el sexo y el laicismo. Estas son algunas de sus afirmaciones:

  • “En España, hemos vivido la confesionalidad del Estado en forma de Dictadura hasta hace menos de 35 años. Mientras exigimos responsabilidades a otros países por cuestiones de genocidio, esta cuestión en España sigue siendo un tema tabú.
  • “Seguimos sufriendo ese intento de confesionalidad del Estado y manipulación por parte de la jerarquía católica y grupos de poder católicos.”
  • “Hay un intento flagrante por parte de la jerarquía católica para poder legislar sobre toda la sociedad española (…) Está claro que la jerarquía católica no apuesta por una sociedad plural. ”
  • “El poder alcanzado por la institución eclesiástica católica sobre el Estado Español es muy grande (…) Podemos ver constantemente cargos públicos en actos puramente católicos, y manifestando su confesionalidad sin ningún reparo.”
  • “Se percibe una presión constante y obsesiva sobre la moralidad de la persona, que condena cualquier posibilidad de emancipación afectivo-sexual sobre la juventud, así como su libertad sexual.”

Joan Francesc Pont Clemente es miembro de la Fundación Francisco Ferrer y Guardia. Su aportación a la revista mencionada llevaba por título Laicidad sin adjetivos:

  • “No acierta [la Iglesia católica] cuando habla de la libertad educativa puesto que sus reclamaciones de libertad no han sido por la educación sino por las posibilidades de adoctrinamiento, su apuesta no ha sido por la ciencia sino por la doctrina, no ha sido por la dignidad humana sino por el sometimiento, no por la autonomía moral sino por el miedo…”
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4 comentarios

  1. Democrata(Rael) · · Responder

    Libertad sexual e iglesia son incompatibles desde el momento que se obliga a la virginidad hasta el matrimonio y se desprecia de una manera muy sutil a la gente homosexual.

  2. MR (Monárquico y Republicano) · · Responder

    El Gobierno del PSOE otorgó en 2010 subvenciones destinadas a “actividades de promoción de la libertad religiosa” a entidades tan experimentas en asuntos de libertad y religión como la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales.
    Pues vaya… No sabía que la homosexualidad se consideraba religión. Claro, así parten de dogmas que se oponen a la razón, como que la homosexualidad es algo normal y, si dices que no, te excomulgan.

  3. Democrata(Rael) · · Responder

    si la homosexualidad es una religión la heterosexual también??? no te pierdas en jardines… MR

  4. Para ser equitativos y atender a los hechos sin faltar a la verdad hay que empezar a hablar de normosexualidad y de homosexualidad, abandonando el redundante termino de heterosexualidad que se engloba en el primer concepto.
    Os animo a todos los que no seais unos fanáticos del laicismo de género a que empeceis acuñar el término de normosexualidad en vuestros artículos y conversaciones.

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