Escupir al cielo

«Lo que no le ha sido dado al hombre es suspender por un solo día, por una sola hora, por un solo instante, el cumplimiento infalible de las leyes fundamentales del mundo físico y del moral, constitutivas del orden en la humanidad y en el universo.»


«Libre y extendido campo dejó Dios a las opiniones humanas; anchos fueron los dominios que sujetó al imperio y al libre albedrío del hombre, a quien fue dado señorearse del mar y de la tierra, rebelarse contra su Criador, mover guerra a los cielos, entrar en tratos y alianzas con los espíritus infernales, ensordecer al mundo con el rumor de las batallas, abrasar las ciudades con incendios y discordias, estremecerlas con las tremendas sacudidas de las revoluciones, cerrar el entendimiento a la verdad y los ojos a la luz y abrir el entendimiento al error y complacerse en las tinieblas; fundar imperios y asolarlos, levantar y allanar repúblicas, cansarse de repúblicas, imperios y monarquías; dejar aquello que quiso, volver a lo que dejó, afirmarlo todo, hasta lo absurdo; negarlo todo, hasta la evidencia; decir: No hay Dios y Soy Dios; proclamarse independiente de todas las potestades, y adorar al astro que le ilumina, al tirano que le oprime, al reptil que se arrastra por el suelo, al huracán que viene rebramando, al rayo que cae, al nublado que le lleva, a la nube que pasa.

Juan Donoso Cortes
»Todo esto y mucho más le fue dado al hombre; pero mientras que todas estas cosas le fueron dadas, los astros cursan perpetuamente y con perpetua cadencia en giros concertados, y las estaciones se mueven unas en pos de otras en armoniosos círculos, sin alcanzarse y sin confundirse jamás; y la tierra se vista hoy de hierbas, de árboles y de mieses, como lo hizo siempre desde que recibió de lo alto la virtud de fructificar; y todas las cosas físicas cumplen hoy, como cumplieron ayer y como cumplirán mañana, los divinos mandamientos, moviéndose en perpetua paz y concordia, sin traspasar un punto las leyes de su potentísimo Hacedor, que con mano soberana concierta sus pasos, refrena sus ímpetus y da rienda a su curso. 

»Al hombre le ha sido dado poner a sus pies la sociedad desgarrada con sus discordias, echar por tierra los muros más firmes, entrar a saco las ciudades más opulentas, derribar con estrépito los imperios más extendidos y nombrados, hundir en espantosa ruina las civilizaciones más altas, envolviendo sus resplandores en la densa nube de la barbarie.

»Lo que no le ha sido dado es suspender por un solo día, por una sola hora, por un solo instante, el cumplimiento infalible de las leyes fundamentales del mundo físico y del moral, constitutivas del orden en la humanidad y en el universo; lo que no ha visto ni verá el mundo es que el hombre, que huye del orden por la puerta del pecado, no vuelva a entrar en él por la de la pena, esa mensajera de Dios que alcanza a todos con sus mensajes.» (Juan Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 1851) 

 

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6 comentarios

  1. Pocos autores del XIX son capaces de profundizar tanto sobre el misterio de la libertad, pero se da la paradoja de que hace poco menos que enunciarlo.
    Y es que es un Don que entraña un interrogante muy profundo, en donde quisiera saber entrar, porque custodia algo muy preciado para mí: La dignidad humana.
    Tenemos un contrasentido aparente: Desconocemos la gran mayoría de su entidad y somos bastantes incapaces de identificarla. Pese a ello, somos libres y podemos ser dignos. Pero, ¿Os imagináis hasta dónde llegaríamos si comprendiéramos mejor estas circunstancias?.

  2. Muy sabia y certera aportación. Asi es. Pero la ignorancia voluntaria tendrá su justa recompensa en su momento, tal vez no lo veamos aqui, pero lo veremos Allí.

  3. Debería empezar demostrando si es posible la idea de Dios y luego, si existe, o el artículo no tiene sentido.

  4. Urbek: En primer lugar, la “idea” de Dios es perfectamente posible y se das a diario n millones de mentes, con esto queda patente su existencia como ente de razón (Ergo existe).
    La Creación entera es testimonio de la existencia de Dios como ente real y la libertad de que he hablado en mi anterior comentario, junto con las muestras de Providencia que encontramos en la entrada son pruebas fehacientes.
    Si te pido me demuestres que Dios no existe, vendrás con la monserga de que no se puede probar la inexistencia de algo. Te advierto que tengo respuesta para este caso.

  5. Democrata(Rael) · · Responder

    Se cree en Dios para justificar la vida en la tierra sino para algunas personas parece que seria muy triste saber que no somos nada y que nada seremos y que nadie se acordara de nosotros de aquí a menos de 100 años… y eso el egocéntrico Homo Sapiens no lo soporta

  6. Rael: Quien cree en Dios lo tiene por encima suyo, como Ser Superior. No es la actitud que cabe esperar de un egocéntrico.
    No se cree “porque” o “para” nada, se cree y punto. Supongo que con el no creer sucede lo mismo, aunque encuentro siempre una actitud de prevención o prepotente en los ateos y algunos agnósticos, que me hace dudarlo en muchas ocasiones. Parece que quieran no creer para cumplir un objetivo en su falta alimentada de fe.
    Urbek y Rael:
    Recapacitad sobre lo que Donoso nos expone en esta entrada sin pensar en quién pueda ser el autor de esta situación, como si se hubiera generado por sí sola. Veréis que se da, que realmente, sucede. No os pido que me digáis quién lo consigue, me da igual. ¿No entendéis que os perdéis mucho con vuestra postura?

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