La derecha ciudadana y la niña del exorcista


 

La dirección del Partido Popular padece el síndrome del doctor Jekyll y míster Hyde. Y como consecuencia, la derecha sociológica española se resiente y padece, padecemos, un trastorno bipolar. 


Texto de la ponencia presentada en el 5º Congreso e-Ciudadanos (Madrid, 5.11.11):

Quizá no es el lugar ni desde luego la hora más adecuada, pero quería hablarles de la niña del exorcista. La de la cabeza dando vueltas. Me hubiera gustado hablarles de otra cosa. Quizá de lo buenas que serán todas las intervenciones que nos esperan a lo largo del día. O de la impresionante intervención que trae preparada el señor Bhatti para la clausura. Anoche tuve la oportunidad de leer su discurso y les aseguro que les va a impresionar.

Hubiera querido hablarles de algo importante, trascendental. Tal vez un certero análisis de lo que nos va a pasar a los españoles en los próximos meses. O una predicción sobre el final de la crisis. Me hubiera gustado contarles que sé de buena fuente que el PSOE pasará al grupo mixto el domingo por la noche, después del recuento electoral. O que se disolverá y Rubalcaba venderá en el Rastro el espantoso busto de ese personaje de apellido tan poco afortunado, Pablo Iglesias, que exhiben los socialistas en el vestíbulo de Ferraz.

Pero no lo he logrado. Ni tengo información privilegiada, ni soy aprendiz de profeta, ni tengo las al parecer prodigiosas dotes de mis colegas, los periodistas mediáticos, que cada mañana en las radios y cada noche en las teles son capaces de hablar de cualquier tema, el que sea, como si realmente lo conocieran.

Así que solo puedo hablarles esta mañana lluviosa y electoral de la niña del exorcista. Pero por favor, no vean en mis palabras atisbo de ironía, ni dobles sentidos. Cuando digo “la niña del exorcista” no me refiero al señor Rajoy, ni al señor Rubalcaba. Ni siquiera me refiero a la señorita Pajín.

Me refiero a nosotros. A usted y a mi. Porque a usted y a mi alguien con nombre y apellidos, y sobre todo con siglas, nos ha convertido en ciudadanos con trastorno bipolar.

No sé si a ustedes les sucederá lo mismo, pero de un tiempo a esta parte mis amigos se dividen en dos: los que oyen las palabras “Partido Popular” y la cabeza empieza a darles vueltas como a la niña del exorcista, y los que me riñen porque critico al Partido Popular en plena campaña electoral.

Seguramente nuestra incómoda dualidad es tan solo el reflejo del verdadero trastorno bipolar, que es el que reside en Génova 13. 

Paréntesis. Si en la sala hay algún miembro de la dirección del PP o algún cargo electo, le ruego que excuse mis palabras. Como decía Don Vito Corleone, "no es nada personal”. Si por el contrario, hay algún miembro de la dirección del PSOE o algún cargo electo socialista, le ruego que a partir de ahora se dé por aludido. 

Y ahora permítanme precisar un poco más mi aventurada hipótesis psiquiátrico política. La dirección del Partido Popular padece el síndrome del doctor Jekyll y míster Hyde. Y como consecuencia, la derecha sociológica española se resiente y padece, padecemos, un trastorno bipolar. 

Cuando escuchan la palabra “derogar”, más de uno y de una en la dirección del PP empieza a girar la cabeza 360 grados. Y junto a las niñas del exorcista de Génova 13 aparece también en el PP la otra cara, ese grupo de gente que desde hace años se empeña con admirable lealtad en la difícil tarea de conseguir que el ideario del Partido Popular aflore, sea visible, se convierta en algo de lo que se pueda hablar en público.

¿Dónde estamos nosotros? ¿Dónde está la gente? Incluso, ¿dónde están la mayoría de cargos electos del PP? Por suerte y por desgracia, las niñas del exorcista de Génova 13 son pocas. Muy pocas.

Por suerte, porque la inmensa mayoría de militantes con cargo y de militantes de a pie, por no decir la abrumadora mayoría de votantes de derechas, son tenaces defensores de la vida, la familia y las libertades individuales. Y esa es una realidad de la que la dirección exorcista del PP no podrá desembarazarse por más que retuerza el cuello.

Y por desgracia, porque justamente los que hacen las listas electorales, es decir, los que de verdad mandan, son los “retuercecuellos”.

Se diría que en lugar de hablar de un partido de derechas estamos hablando del comité central del PCUS. Y es que a mi, a veces, si me permiten la ironía, el PP me parece un partido muy leninista.

Quiero decir: ¿cómo es posible que el 90 por ciento de los miembros del Partido Popular sean defensores acérrimos de la vida y el 10 por ciento restante no actúe en consecuencia?

En la defensa de las libertades individuales; en la defensa de los valores naturales, de la familia, de la libertad educativa, del derecho a vivir; en la defensa de la libertad religiosa; de la regeneración de nuestra democracia; del fin de la prevalencia de los partidos frente a los ciudadanos; en la defensa de los valores que nos han reunido hoy aquí, el Partido Popular padece el síndrome del doctor Jekyll y míster Hyde.

En cuanto al PSOE, comprenderán que no hable de su comité federal porque esos lo que parecen es la reencarnación del conde Drácula.

Cuando yo era pequeño estaba de moda una obra de teatro de Pirandello, un Nobel de literatura italiano que escribió una pieza titulada Seis personajes en busca de autor. A veces me acuerdo de ese título. Por ejemplo cuando observo a nosotros mismos, los del trastorno bipolar de la derecha, que tan a menudo parecemos caminar en busca de autor.

Buscamos a alguien que nos proponga más sociedad y menos Estado (y no más sociedad y mejor Estado, como reza el eslogan electoral del PP).

Buscamos al autor político que nos hable de derogación de la ley del aborto.

Del fin del adoctrinamiento moral e ideológico en las escuelas.

Que nos hable de la prohibición de enseñar a los estudiantes de medicina cómo se extermina un ser humano.

Alguien que nos diga que peleará por defender nuestro derecho a profesar la religión que profesamos sin que por ello tengamos que bajar a la catacumba.

Buscamos a quien se comprometa con nosotros a pelear por recuperar los vínculos afectivos que a todos deberían unirnos, vivamos en la región que vivamos.

Buscamos a quien no se empeñe en convencernos de que una parte de nuestros mayores es mala, asesina y criminal porque pasó la guerra en un bando, mientras otra parte de nuestra familia está llena de héroes inmaculados porque estaba en otro bando.

Somos personajes en busca de autor porque estamos hartos de la violencia que se ha ejercido sobre nosotros. Después de ocho años, a todos nosotros, los bipolares ciudadanos de la derecha, nos han convertido en víctimas. Víctimas de una violencia de la peor especie: la que el poder ejerce contra la población.

No se preocupen, no soy un antisistema perturbado agarrado a un micrófono. Pero sucede que el agua empieza a calentarse y a lo mejor no nos estamos dando cuenta.

¿Recuerdan la historia de la rana y el caldero lleno de agua puesto al fuego?  Si echamos la rana en la olla cuando el agua está caliente, el bichito salta inmediatamente huyendo de la temperatura. Pero si la metemos desde el principio en el agua, la rana no se dará cuenta y terminará bien cocida.

A ratos me pregunto si la temperatura no empezará a resultar excesiva. Porque el poder no ha dejado de ejercer su violencia sobre nosotros.

Violencia ha sido el cierre de nuestros templos.

La campaña de desprestigio lanzada contra las víctimas del terrorismo.

El intento de corromper a nuestros hijos en las aulas.

El exterminio de más de un centenar de seres humanos cada día con la excusa de un supuesto derecho a elegir la muerte.

Violencia es también lo que nos espera a la vuelta de la esquina.

Un remedo de frente popular en el que vamos a ver de la mano al PSOE de Rubalcaba y a los etarras de Bildu.

A los secesionistas de CiU y a los irredentos comunistas de Izquierda Unida.

A los defensores de imaginarias naciones y a supuestos ecologistas y sindicalistas.

La agitación callejera de la guerra de Irak será mera fiesta infantil al lado de la calle que surgirá del 20N.

La crisis moral en la que estamos sumidos, continuación de la crisis de civilización que asola Europa desde principios del pasado siglo, contiene ya todos los elementos necesarios para generar violencia: empobrecimiento acelerado de las clases medias, desafección política, crisis institucional, hundimiento del modelo cultural, quiebra de la convivencia, división social, destrucción de los valores fundamentales de la sociedad.

La pregunta a estas alturas ya no es si esta generación llegará a vivir un período de violencia, sino cuándo y cómo surgirá la violencia y qué forma adoptará. Conocemos la violencia que hemos padecido desde 2004. Veremos cómo se manifestará a partir del 20N.

Mientras aguardamos esa fecha, recordemos que nosotros buscamos cosas sencillas, muy sencillas. Después de ocho años de orgía izquierdista, buscamos tan solo recuperar la cordura, el sentido común, la sensatez. Y eso, aunque pueda resultar difícil de creer, también lo buscan los ciudadanos que desde la izquierda no votarán el día 20 al PSOE porque han terminado tan hartos como nosotros, aunque por otros motivos.

No quiero vivir en un país en el que las personas con ideas distintas sean consideradas traidoras o miserables. En un país que ejerce la violencia contra el que piensa distinto. Y la derecha ciudadana bipolar en busca de autor debería recordarlo: frente a nosotros hay personas con otras ideas políticas y otra visión del mundo que no son nuestros enemigos.

Por el contrario, ambos, ellos y nosotros, compartimos un enemigo común. Nuestro enemigo es la intolerancia y el dogmatismo. Es el poder que se quiere imponer incluso sobre nuestros sentimientos personales y sobre nuestras ideas.

No quiero vivir en un país en el que se me insulte por pensar como pienso. Tampoco quiero vivir en un país en el que insulte a otro por pensar diferente de mi.

Dejemos que los doctores Jekyll y los señores Hyde de los partidos se destrocen entre ellos y liberémonos de la esclavitud de presenciar semejante espectáculo. Vivir en democracia no significa hacerle la ola a tan mediocre panorama político. Por el contrario, quiere decir actuar.

Actuar de manera decidida. Con la fuerza de los valores que defendemos. Para presionar a los políticos. Para conseguir desde la sociedad civil que entiendan que la democracia pasa por los ciudadanos antes que por las siglas.

Y en la medida de lo posible, hacerlo de la mano de quienes, en el otro lado, comparten nuestros deseos de que España sea un lugar más confortable para quienes nos sucederán.

Hace unos pocos días, el diario ABC publicaba un dibujo de Máximo en el que se veía a un tipo diciendo: “¿Por qué será tan difícil ser español?”

Ni ustedes ni yo, ni muchos de ellos, los que no piensan como nosotros, queremos vivir con dificultad nuestro ser ciudadanos de España. Por eso tantos estamos en Hazte Oir. Y por eso hoy estamos aquí.

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12 comentarios

  1. En Europa no hay crisis de civilización. Todos los índices de violencia han bajado en picado en Europa occidental desde el fin de la Segunda Guerra Mundial: hay menos homicidios y resto de delitos, menos violencia contra las minorías, las mujeres y los niños. No hay quiebra de ningún valor fundamental: la vida en europa es mucho más pacífica, segura, amable hoy que hace 70 años. De hecho, mejor que nunca. ¿De dónde viene la queja? ¿De que dos mujeres pueden casarse? Porque lo de la cultura de la muerte está empíricamente demostrado como falso.

  2. ¿Empíricamente demostrado como falso la cultura de la muerte? ¿Con 130 seres humanos exterminados cada día según cifras del PSOE solo en concepto de “derecho” al aborto?
    Anda, busca otro sitio donde escribir.

  3. Señor Miguel, incluso el número de abortos en Europa occidental ha descendido desde que se empezó a legalizar. Y, desde luego, el número de abortos que se cometen actualmente en Europa es mucho menor que el número de infanticidios que se cometían hace 100 años. Eso quiere decir, junto con los otros datos de los que disponemos, que es de hecho falso que estemos inmersos en una cultura de la muerte. Nuestra cultura se basa cada vez más en el rechazo de la mínima manifestación de violencia.

  4. Ultima respuesta a Jose (lo siento amigo, tengo muchas cosas que hacer):
    Como lo suyo son las afirmaciones sin datos, sus palabras no valen nada. Solo en España, el PSOE reconoce 130 seres humanos exterminados cada día. Hace 100 años no había estadísticas.
    Se lo repito: a decir bobadas a otro sitio.

  5. Señor Miguel, lo siento, no pretendo robarle tiempo. No puedo poner aquí todos esos datos, pero sí puedo remitirle a la fuente académica(http://www.amazon.com/Better-Angels-Our-Nature-Violence/dp/0670022950/ref=ntt_at_ep_dpt_1), que es reputada. Si lee en inglés, se lo recomiendo.
    Efectivamente, los datos de hace 100 años no los conocemos por estadísticas hechas entonces, sino por las estadísitcas de científicos sociales y políticos hechas hoy sobre la base de documentos históricos, que los hay.
    Siento si le he ofendido con mis intervenciones, pero no pretendía eso.

  6. Miguel, ¿y éste es el artículo que decías que no me iba a gustar? Me parece excelente. Lo firmaría encantado si pudiese escribirlo tan bien como tú. Lo que sí es que me da lástima no haber llegado a tiempo al Congreso de Eciudadanos para poder escucharlo. Te lo hubiera replicado con un fuerte aplauso.
    En cuanto al que firma como Jose, no te esfuerces en explicarle la realidad a quien no desea verla. Seguro que don Jose era de los que negaban la crisis en 2008. Los hay que tienen unas enormes tragaderas hacia las consignas de la propaganda socialista, tan enormes como pequeñas son sus entendederas y su capacidad para empatizar con lo que ocurre a su alrededor.

  7. Gracias por el comentario, Elentir. El texto que quizá provoque serias discrepancias con algunos amigos lo colgaré más cerca del 20N. En realidad todavía estoy dándole vueltas.

  8. Xusto Otero González · · Responder

    El PP – salvo imponderable de última hora – ganará las elecciones del 20- N por mayoría absoluta. España lo necesita . El PSOE lo desea. Es simple cuestión de supervivencia para España y el socialismo .
    Según axioma teórico elemental , la Derecha solo sabe producir y la Izquierda solo sabe repartir. De facto , la izquierda siempre ofrece discurso atractivo porque pivota en torno al sentimiento de fraternidad universal . Su praxis, en cambio, desmiente la bella teoría – todo lo contrario al discurso pepero, saturado de realismo pero eficaz en la práctica – .
    En la actual situación de crisis, la izquierda hace lo que puede y sabe : repartir pobreza – desgracia que acelera todavía más su desgaste político – .
    Con este escenario de fondo, la ciudadanía entiende que es llegada la hora de las Derechas en los Gobiernos. También entiende que tras 2 o 3 legislaturas de Derechas, España podría recuperar las bajas tasas de paro y el elevado superávit en caja de tiempos precrisis . Y a partir de ahí ya se sabe que los españoles volverán a votar formato verbena en lugar de seguir votando formato austeridad.
    la Derecha sabe gestionar las crisis pero no la abundancia que suele dilapidar en ensueños disparatados ( megalomanías modelo embarques en guerras donde nada hay que ganar y todo que perder ) . En descargo de la Derecha también ha de decirse que el PP no necesita aprender a repartir riqueza: basta con que acierte a reducir paro y , automáticamente, el PIB repunta.
    La izquierda para recobrar credibilidad debe apostar sin ambages por economías de mercado corregidas, rearme sindical que centre la acción sindical en ámbito estrictamente laboral y descartar de una vez por todas el voto subsidiado y las politicas de género por ser absurdas, injustas con los pobres y económicamente ruinosas . .
    España necesita políticos de profundo conocimiento del Derecho,capaces de poner orden y concierto en sus filas y decididos a asumir políticas sociales orientadas a defender / promover la vida y la familia- sobre todo la numerosa – y a implementar mediudas de conciliación laboral y familiar . /

  9. Miguel ¡¡Gracias!!. Una definición exacta de lo que padecemos. Es lo mejor que he leído.
    Tengo la esperanza de que después del 20N, los ciudadanos normales dejemos esa “bipolaridad” y nos pongamos manos a la obra, dejemos nuestras poltronas y hagamos una formación que de una vez y por todas ponga las cosas en su sitio. No sé si será mucho esperar, pero estoy dispuesta a unirme activamente a una formación como la que pienso y creo que todos deseamos.
    En Génova se da una esquizofrenia generalizada entre ese alto porecentaje que dices que es provida, pero se quedan en aras a “cambiar desde dentro el PP”, no sé si se engañan o nos engañan, pues para hacer semejante cambio tendrian que desaparecer muchos personajes en el mando, y eso no lo creo ni por asomo. Es más fácil que se unan de una vez al PSOE que hacer tal limpieza.
    PP y PSOE son el mismo perro con distinto collar. Ni viv en ni dejan vivir.
    ¿Crees que sacaremos una formación que enderece a España y eduque de verdad a sus ciudadanos?. España tiene profesionales suficientes para ser gobernada decentemente, la cuestión es si no se han convertido en hedonistas y han caído en ese “ir tirando” y “que lo arreglen otros”, porque eso de tener que dar la cara y que te la partan por defender la vida, la dignidad, a nuestros semejantes…, parece que solo es teoria, o se practica a dos metros de distancia, porque es más cómodo.
    En fin. Miguel, mil gracias por este magistral articulo.

  10. Muchas gracias, pero me temo que discrepamos bastante:
    1º No creo en absoluto que PSOE y PP sean “el mismo perro con distinto collar”. En absoluto. Solo hay que comparar trayectorias personales y colectivas, propuestas y votaciones en el Congreso, o gestión en el Gobierno nacional y en los regionales y locales, para percibir unas diferencias que por otro lado resultan evidentes. El PP puede hacer (o no hacer) cosas que no nos gusten, pero de ahí a equipararlo con el PSOE va un océano. Yo no lo cruzaré. Sé dónde están quienes llevan años tratando de destruirnos como nación y como civilización.
    2º No sé si aparecerá otro partido más próximo a mi gusto personal y político. En todo caso no me preocupa demasiado. Porque regenerar España no es asunto de los partidos y los políticos sino de los ciudadanos. Mientras sigamos pendientes de las siglas, las que sean, perderemos el tiempo. La culpa de lo que sucede no es de los partidos y de la clase política: es nuestra. Así que el trabajo de verdad está en la calle, entre nosotros.
    3º En todo caso no existe ni existirá nunca un partido con el que te puedas identificar al 100%. Así que hay que manejar los cubiertos que están sobre la mesa: no hay otros.
    Vuelvo a darte las gracias por tus inmerecidos elogios. Un abrazo.

  11. Bueno, solo estoy de acuerdo en la parte sobre que “nosotros debemos educar”.
    No estoy de acuerdo en que los politicos no deban ser quienes pongan la mayor parte, y me explico:
    – Son quienes tienen que cambiar la Constitución, para evitar tantas puertas abiertas que faciliten tanta delincuencia, además de la tiranía que supone la no limitación de legislaturas por parte de los gobernantes.
    – Desaparición de las autonomías, son el perfecto caldo de cultivo para la dominación y adoctrinamiento de los partidos, como es el caso de Andalucía por ejemplo, pues por pequeños grupos es más fácil el control para tiranizar a todo este país, además de derrochar el dinero de los ciudadanos para mantener a personajes innecesarios, centralizando todos los servicios, y poniendo delegados en cada provincia que supervisen, con sus correspondientes ayudantes, limitados en número a lo necesario.
    – Independezar la judicatura
    – Considerar crimen de Estado, cualquier ley que se apruebe contra la vida del no nacido, por parte de cualquier grupo politico.
    – Imposiblidad de legislar para que politicos y otros cargos públicos, puedan quedar impunes cuando cometan delitos.etc.
    – La no subvención de sindicatos
    – Listas abiertas, además de eleccion de candidatos a la gobernación, alcaldías, etc, sin que sean los partidos quienes nos los impongan.
    – La TVE estatal, solo retransmitirá programas culturales, y tendrá espacios mensuales para que el presidente explique lo que está haciendo, y para que al menos cada seis meses, puedan darse debates entre candidatos, de forma que el pueblo esté mejor informado de las gestiones de los politicos. Esto lo he visto, por eso lo propongo.
    Más o menos una Constitución semejante a la de EEUU, adaptada a España.

  12. Ninguno de los dos partido PP y PSOE haran lo que he mencionado, de ahí que haga falta una formación capaz de ponerle el cascabel al gato.

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